REAL ZARAGOZA / HISTORIAS DE SEGUNDA (XIX)

Juanito Ruiz, el primer entrenador de la casa

El célebre extremo derecha de los ‘Alifantes’ entrenó en tres etapas al Zaragoza y logró ascenderlo en 1951 a Primera División.

Juanito Ruiz, el primer entrenador de la casa
ÁNGEL AZNAR

Juan Ruiz Cambra nació en Bilbao (Vizcaya) el 8 de febrero de 1914. Fue un extremo derecha rápido, elegante y muy habilidoso, cuyos medidos centros de ‘rosca’ se hicieron famosos en Torrero. El público le adoraba. Con el Zaragoza participó en tres ascensos a Primera División: en los dos primeros (1936 y 1942), como jugador; en el tercero (1951), ya como entrenador. Comenzó a jugar al fútbol con 14 años en el Deportivo Begoña de su Bilbao natal, de donde pasó en 1930-31 al Zorroza, también de la regional vizcaína. Allí coincidió con el gran medio ala Cilaurren, luego mundialista en Italia 1934, y despertó el interés del Athletic de Bilbao, que le ofreció un contrato profesional. Pero sería el Zaragoza el que conseguiría finalmente su fichaje. Juanito Ruiz le puso al Athletic como condición que también incorporara a su compañero en el ala derecha del Zorroza, Luis Esteban, y eso imposibilitó el trato. El Zaragoza, sí aceptó: fichó a los dos por 2.000 pesetas de prima de fichaje y además les pagó la cuota militar, lo que redujo a seis meses su Servicio Militar y además pudiendo elegir destino. Esteban jugó sólo una temporada, la 1932-33, la primera oficial del club aragonés, por una grave lesión de rodilla, pero Juanito Ruiz permaneció hasta 1945 en el Zaragoza e hizo historia en la banda derecha. El Athletic de Bilbao aún vendría a buscarlo en el verano de 1934 para suplir la marcha del internacional Lafuente al Athletic de Madrid, pero el entonces director deportivo José María Gayarre zanjó así la cuestión con el presidente rojiblanco José María Olabarría: “Tendréis que vender Altos Hornos para llevároslo”. Juanito Ruiz disputó 232 partidos oficiales con la camiseta del Zaragoza y marcó 68 goles. Jugó en Tercera, en Segunda y en Primera. Fue el ‘Señorito’ de los ‘Alifantes’ y luego un magnífico remedio casero para el banquillo ante cualquier urgencia. Un verdadero apagafuegos.

Tras el descenso del Zaragoza en 1943 a Segunda División, Ruiz se retiró prematuramente con 29 años y un año después inició su carrera en los banquillos en la Unión Deportiva Huesca –no confundir con el Huesca actual, que fue fundado en 1960-, en Tercera División. Pero la temporada siguiente, la 1945-46, volvió a calzarse las botas como jugador-entrenador en el filial Atlético Zaragoza, hasta que lo reclamó el Zaragoza ante las alarmantes carencias del equipo en la banda derecha. Pero al segundo partido, Tomás, su viejo compañero en la delantera de los ‘Alifantes’, fue relevado después de una derrota en Torrero frente al Deportivo de la Coruña y Juanito Ruiz también tuvo que hacerse cargo de la dirección del equipo. Su debut fue el 9 de diciembre de 1945, en un Zaragoza-Ferrol (4-0). Y uno de los goles, el segundo, fue suyo. Su último gol. Cogió al Zaragoza en la penúltima posición y al final logró salvarlo no sólo del descenso automático a Tercera, sino también de la temida promoción. Esa temporada la vivió a un ritmo frenético. Y por aquel sobreesfuerzo sólo recibió mil pesetas de gratificación, al margen del sueldo mensual. Pero no siguió. La directiva de Carlos Salvador contrató como entrenador a otro ‘alifante’, Manuel Olivares, y Juanito Ruiz regresó al Atlético Zaragoza, al que hizo campeón del Grupo 5º de Tercera División en la temporada 1946-47. Continuó en el filial dos años más, y durante la campaña 1948-49 hizo el curso regional de entrenador y obtuvo el número uno de su promoción, la primera, lo que le permitió ir en el verano de 1949 a Burgos, al primer curso de la Escuela Nacional, junto a todos los entrenadores de Primera y Segunda. Allí fue compañero de Benito Díaz, Ricardo Zamora, Ipiña, Campanal I, Quincoces, Iraragorri, Oceja, Barrios, Barinaga...

Juanito Ruiz, con la camiseta del Zaragoza en su etapa como jugador.

Con el título nacional en la mano, Juanito Ruiz estaba ya preparado para estrenarse con todos los derechos en el banquillo principal de Torrero. Y la oportunidad se la dio el presidente Valdés. Después de dos años en el pozo de la Tercera División, el Zaragoza decidió apuntar muy alto y optó por llevar a cabo la pretemporada en Sarvisé, en el Valle de Broto. Hasta entonces, el Zaragoza había recurrido al Balneario de Alhama de Aragón o el Monasterio de Piedra para concentraciones esporádicas, y aquella estancia en el Pirineo fue verdaderamente famosa. Además, Valdés tiró la casa por la ventana y confeccionó una plantilla de altos vuelos para regresar a Primera. El Zaragoza era un recién ascendido a Segunda División, pero enseguida se le colgó el cartel de máximo favorito al ascenso. El equipo, empujado por escandalosas goleadas en casa, se encaramó rápidamente a la segunda plaza del Grupo I, por detrás de un Santander intratable, y ahí se mantuvo hasta que una derrota en Torrero, precisamente frente al Santander (1-2), provocó la destitución de Juanito Ruiz. El nuevo presidente Julián Abril recurrió entonces a un viejo conocido del banquillo de Torrero, al barcelonés José Planas, pero el Zaragoza no consiguió finalizar el campeonato entre los dos primeros y no pudo, por tanto, alcanzar la promoción de ascenso.

Juanito Ruiz volvió al Atlético Zaragoza en la temporada 1950-51. Pero no tardó en ser reclamado. Ésta fue la tercera vez en seis años. Abril se había gastado una fortuna en nuevos fichajes y observaba con desesperación como a los ‘Millonarios’ (Hernández, Gonzalvo II, Hrotkó, Urra, Cabido, Zubeldía... ) se les escapaba el ascenso directo. Y se le agotó la paciencia cuando una derrota en Tarragona alejó al Zaragoza hasta cinco puntos del líder, el Real Gijón. Quedaban sólo cinco jornadas para la finalización del campeonato y toda la liguilla de promoción por delante, pero el presidente no vio al entrenador Luis Urquiri capaz de ascender al Zaragoza a Primera y pensó que el mejor remedio estaba en la propia casa. Juanito Ruiz debutó con una victoria en Torrero frente al Osasuna (4-2) y alcanzó al final el premio gordo en una promoción de infarto. Todo se decidió el último día frente al Murcia en Torrero, la tarde en la que al técnico le regalaron un sillón antes de empezar -“A Juanito Ruiz, nada de banquillo. Un sillón a perpetuidad”-. Original sistema, y muy cómodo para un entrenador al que se destituyó a las primeras de cambio en la siguiente temporada.

8 de julio de 1951 (Torrero). Juanito Ruiz sentado en su famoso sillón el día del tercer ascenso del Zaragoza a Primera en los prolegómenos del decisivo partido frente al Murcia.

El Zaragoza comenzó la campaña 1951-52 con un histórico triunfo en Tetuán, su primera victoria a domicilio en Primera División, pero a Ruiz lo sentenciaron enseguida un 10-1 en San Mamés –la goleada más humillante del Zaragoza en su historia- y un inmediato 0-5 frente al Atlético de Madrid de Helenio Herrera. Juanito Ruiz siempre tuvo la certeza de que algunos de sus futbolistas le traicionaron en el 10-1 de Bilbao. Años después confesaría: “En aquel encuentro hubo negligencia de varios jugadores. Estaban de acuerdo con alguien de la directiva para hacerme fracasar. Uno de ellos llegó a decirle a otro durante el partido: ‘No hagas nada, a ver si nos meten 17’”. Lo cierto es que Abril ya venía conversando con el técnico húngaro Berkessy y el 30 de septiembre de 1951, en la cuarta jornada de aquella temporada, terminó la vinculación con el Real Zaragoza de Juanito Ruiz. Fue un adiós para siempre.

Ruiz continuó su carrera en los banquillos de la Unión Deportiva Huesca, el Ceuta, el Recreativo de Huelva, al que ascendió a Segunda División en 1957, el Arenas de Zaragoza, el Santander, la Cultural Leonesa y el Deportivo Aragón, cuando todavía no era filial del Real Zaragoza, y acabó matando el gusanillo en el Estrellas Verdes, de la Tercera Regional aragonesa, mientras era el hombre de confianza del ‘magnífico’ Paco Santamaría en una planta de áridos en Garrapinillos.

Una imagen de cuando Juanito Ruiz dirigía al Estrellas Verdes de la Tercera Regional aragonesa en la temporada 1970-71.

Juan Ruiz Cambra falleció en Zaragoza el 9 de julio de 1999, a los 85 años. Fue el último de los ‘alifantes’ en morir.