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Zorrilla, una basílica de sueños para varios rojiblancos

Cuatro futbolistas del Athletic intentaron forjarse su carrera en el Real Valladolid, con suerte dispar.

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Zorrilla, una basílica de sueños para varios rojiblancos
PABLO REQUEJO/PHOTOGENIC DIARIO AS

Que el ADN del Athletic es distinto al del resto de equipos es algo de sobra sabido. Que a veces sufre alteraciones 'genéricas' es algo conocido por la afición del Real Valladolid gracias a los varios jugadores vascos que vistieron de blanquivioleta antes de afianzarse como leones. El rojo mutó en violeta años atrás cuando en Zorrilla recalaron futbolistas que, antes o después, soñaron con triunfar en La Catedral.

En los últimos tiempos las buenas relaciones entre ambos clubes permitieron que jóvenes valores de la cantera de Lezama intentaran forjar su futuro en un estadio convertido para ellos en basílica de sueños. El resultado, sin embargo, fue dispar: Balenziaga fue importante y consiguió hacerse con un preciado hueco en el Athletic, uno que se le resistió a Villalibre después de salir de aquí. Junto a ellos, otros dos exblanquivioletas, Yuri Berchiche y Aduriz, juegan a las órdenes de Garitano, otro viejo conocido. Su travesía fue más larga antes de consolidarse.

Aduriz fue el primero de los cuatro que vistió la zamarra del Pucela. Después de debutar como rojiblanco en 2002, salió al Burgos, donde marcó 16 goles. De la Segunda B dio el salto a Segunda con el Real Valladolid, donde vio puerta en 20 ocasiones antes de volver a ser reclutado por el Athletic. No alcanzó la docena de goles y se volvió a marchar, primero al Mallorca y luego al Valencia, antes de volver para ser leyenda.

Con 39 años recién cumplidos, su participación se ha reducido bastante, después de rondar la veintena de goles dos años y de superarla las cuatro siguientes, lo que le valió para ser internacional. Si tuviera banda sonora, sería aquello de "yo voy a ser Rey León", porque lo fue. En Zorrilla, aunque estuvo poco, dejó un buen recuerdo.

Menos los hay de Yuri Berchiche, que estuvo en el Promesas en la temporada 2009-10 y que llegó a debutar con el primer equipo en un año de infausto recuerdo por ser el último de Mendilibar y porque terminó en descenso. Aquello le pilló con el pie cambiado y volvió al País Vasco, donde firmó por el Real Unión. Después de militar en el Eibar 'primario' que ascendió a Segunda pasó por la Real Sociedad y por el PSG antes de ganarle la partida a Balenziaga por el lateral izquierdo.

El 'expreso de Zumárraga' también había debutado con el Athletic cuando llegó a Zorrilla; incluso había tenido una participación alta en la 2008-09. Bregador incansable, trabajador dispuesto a rendir incluso a pie cambiado, fue importante en el ascenso de 2012 y repitió cesión un año más tarde. Los casi 70 partidos de Liga que jugó a las órdenes de Djukic hicieron que los bilbaínos apostasen de una vez por todas por él, aunque a sus 32 años, después de cinco contando con muchos minutos, lleva dos cursos con una baja participación.

No fue muy alta la del último componente rojiblanco cuando militó de blanquivioleta. El 'búfalo' Villalibre vino con el afán de replicar aquella cesión provechosa, sin éxito, porque apenas militó unos meses en el Real Valladolid. Jugó 13 partidos, ninguno como titular, acumuló 222 minutos y acabó la temporada en el Lorca, donde tampoco brilló. Sí lo hizo en el Bilbao Athletic la pasada campaña, lo que le permitió dar el salto de categoría. Sin embargo, pese a sus solos de trompeta en las celebraciones en el vestuario, el sueño de brillar en La Catedral aún se le resiste.