La alegría del fútbol
Ponferrada se prepara para recibir a más de un millar de seguidores del Sporting en un fin de semana especial.


Mientras en los despachos de Bruselas y Madrid se decide el futuro de las comarcas mineras después del cierre de las minas, en estos lugares el presente se vive prácticamente al día, aprovechando cada mínima gota de alegría para mantener viva la esperanza de un mañana menos gris. En este sentido, el fútbol es una de las vías de escape para dos regiones, El Bierzo y Asturias, especialmente azotadas por la llamada transición ecológica.
La Ponferradina se ha convertido en la punta de lanza de la felicidad para muchos bercianos que ven cómo los trenes pasan de largo por esta comarca. El ascenso a Segunda de los blanquiazules la pasada temporada dio algo a lo que agarrarse cada fin de semana, y el equipo de Bolo ha respondido dejando el pabellón bien alto en casi cada partido de esta campaña.
Partidos como el de este fin de semana, en el que más de un millar de seguidores del Sporting, la famosa ‘Mareona’, llenarán las calles de la capital berciana desde las primeras horas del sábado e incluso desde las últimas del viernes, dan un hálito de vida a una ciudad que añora el bullicio de hace no tantos años, y Ponferrada está dispuesta a aprovecharlo.
Con el fútbol como excusa, los comerciantes y hosteleros del casco antiguo, recientemente constituidos en la Asociación El Reloj (por el reloj que corona la única puerta de entrada a la villa medieval que queda en pie), han organizado un concierto que dará comienzo a las 12.30 horas en la plaza del Ayuntamiento. Allí quieren reunir a los sportinguistas desplazados y a los deportivistas que ejercerán de anfitriones en un partido que enfrentará a dos regiones antaño unidas por la minería y a las que hoy hermana el balón.
Aunque el desplazamiento asturiano será masivo y las camisetas rojiblancas coparán el fondo sur de El Toralín, obligando incluso al club a reubicar a sus socios de esa zona para dejar espacio a los visitantes, a nadie se le ha pasado por la cabeza que este partido pueda ser considerado de alto riesgo. Los lazos entre estas dos vertientes de la Cordillera Cantábrica dan más lugar a compartir un mencía o una sidra que a desatar discusiones.
En la previa del partido se recordará el mineral que bercianos y asturianos arrancaban de la tierra hasta hace dos días y de la dejadez de las administraciones para compensar lo que les arrebataron, pero todo ello con la esperanza de que, al menos durante un par de horas, los problemas quedarán de lado gracias a la alegría del fútbol.
La Deportiva se aferra a su estadio para volver a mirar hacia arriba
Ponferradina y Sporting llegan a este partido con rachas opuestas, pero igualados en la clasificación. Mientras los asturianos suman dos victorias seguidas, la última de ellas ante el Cádiz, los bercianos acumulan tres partidos sin ganar y las malas sensaciones de los choques ante Extremadura y Girona. Sin embargo, los de Bolo se aferran a su estadio para poner fin a sus males y volver a mirar hacia arriba.
No en vano, los blanquiazules son el quinto mejor equipo de LaLiga SmartBank en casa, sólo por detrás de Huesca, Girona, Zaragoza y Cádiz. La Deportiva únicamente ha perdido un partido en El Toralín (ante Las Palmas el pasado 2 de octubre) y ha sumado 26 de sus 37 puntos ante su afición.
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Para el partido del sábado, Bolo recupera a su principal baluarte en defensa, Franco Russo, ausente en Girona por sanción. El argentino forma parte de la columna vertebral del equipo que completan Óscar Sielva en el centro del campo y Yuri arriba. Si ellos están bien, las opciones de la Ponferradina se multiplican exponencialmente.
El equipo realizará este viernes la última sesión de entrenamiento y, tras la misma, el técnico dará la lista de convocados para un partido en el que la Deportiva quiere ganar, claro, pero también recuperar sensaciones para encarar la fase decisiva de la competición.



