TENERIFE

Un gafe que no es gafe

En contra de la creencia popular, el Tenerife gana más de lo que pierde en Carnavales. Tanto, que en la última década, solo ha tropezado una vez.

Un gafe que no es gafe
DIARIO AS DIARIO AS

Santa Cruz está disfrazada para el Carnaval. Ya se conoce a la Murga ganadora, a la Reina del 2020 y las calles están preparadas para recibir a millones de personas. Solo falta el disfraz y salir a pasarlo bien. Y en este contexto, el Tenerife suele jugar sus partidos desafiando el gafe carnavalero que dice que los resultados no suelen acompañar. Todo un mito. Con los números en la mano, la realidad es bien diferente.

Desde que en febrero de 1961 la dictadura franquista oficializara el Carnaval tinerfeño, bajo el nombre de Fiestas de Invierno de Santa Cruz de Tenerife, el equipo blanquiazul ha disputado 55 ‘partidos carnavaleros’ en el Heliodoro con un balance de 31 victorias, 14 empates y sólo 10 derrotas. Y en la última década, la dinámica también es positiva: siete victorias, dos empates y una única caída.

Esa única mancha fue un doloroso 1-4, un lunes de Carnaval y bajo un diluvio, ante el Barcelona B que dirigía Luis Enrique y tenía a Montoya, Bartra, Sergi Roberto o Nolito. Por contra, de los triunfos logrados en este período, pocos recuerdos colectivos quedan. Hace dos años, sin ir más lejos, los blanquiazules golearon al Córdoba por 5-1 en el estreno de Etxeberria en el banquillo.

La primera derrota carnavalera llegó en 1978, tras doce victorias y tres empates, pero los fieles más veteranos no la olvidan: un 0-4 ante el Depor, con el tinerfeño Cantudo en las filas gallegas. A partir de ahí, cada derrota dejó huella y dio lugar el mito, mientras que las victorias pasaban desapercibidas.

Y eso que hubo algunas vitales: una remontada (3-1) ante el Sabadell en 1989 catapultó a Primera al Tenerife de Benito Joanet o el 4-3 ante el Real Madrid que dirigía Heynckes y era líder virtual de la Liga al ganar 2-3 a un Tenerife con diez por la expulsión de Juanele y el golazo de Roberto Carlos desde el córner. Sin embargo, el debutante Lillo sacó un mediocentro y dio entrada a Roy Makaay quien en cinco minutos marcó un gol, forzó un penalti que transformó Kodro, provocó dos expulsiones y lideró la victoria carnavalera más recordada.