CÁDIZ

Fali: "Me encantaría retirarme en el Cádiz, hasta que no me echen no me voy"

Fali Giménez, el futbolista atípico de familia humilde y, como él se define, gitano por los cuatro costados reconoce estar cumpliendo un sueño en el Cádiz. El valenciano se ha ganado el cariño de los cadistas con su capacidad de entrega incondicional.

Fali: "Me encantaría retirarme en el Cádiz, hasta que no me echen no me voy"
Alvaro Rivero DIARIO AS

¿Contento con la renovación hasta 2024?

Para mí es una cosa muy bonita, así que a aprovechar estos años y sobre todo este, que nos queda lo mejor.

¿Está cómodo en el Cádiz?

Sí, y muy contento con la ciudad. Vivo en Cádiz y mi familia está feliz de estar aquí, se vive muy bien. La ciudad es espectacular.

¿Por qué eligió vivir en la capital?

Todos decían que vivían en Jerez y yo pensaba 'algo tendrá Cádiz que nadie quiere ir' (risas), pero cuando llegué, dije 'aquí tengo que vivir yo'. Vivo enfrente del estadio.

Vivir tan cerca del Carranza, ¿le motiva?

¡Claro! Yo voy al supermercado del estadio y le digo a mi mujer, ¡arriba está el Carranza!

¿Habló con Perea y Romera antes de firmar por el Cádiz (coincidieron en el Barça B la temporada 2017-18)?

Sí, hablé con ellos y me dijeron que era espectacular. Roberto Perera y Manuel Vizcaíno me llamaron también y dije 'vamos a intentarlo'.

¿El vestuario es una familia como se muestra?

Yo he estado en vestuarios y hemos sido compañeros, pero aquí somos una familia todos, desde Juan Marchante (utillero) hasta el presidente. Es la clave de nuestro éxito.

¿Cómo vivió la llegada de su amigo Choco Lozano?

Cuando salió su nombre hablé con él y le dije ¡vente a Cádiz! Tenemos muy buena relación y para mí fue una alegría que viniese.

¿Cuál ha sido el jugador que más le ha sorprendido del vestuario?

Todos. Enseguida te meten en el grupo. Yo no conocía a Cala y todos me decían, ¡cuidado con Cala! (bromea). Encima lo tuve de compañero de habitación y pensé ¡ojú, veras tú este la que me va a liar! Pero qué va, es espectacular. Jugar a su lado es una suerte. Ha ganado la UEFA...

¿Qué opina de José Mari?

José Mari es uno de los mejores mediocentros de la categoría. A mí me engañó, lo ves flacucho pero pega unas hostias... Es un jugador que nos da mucha vida en el campo.

¿Cómo es su relación con Álvaro Cervera?

El míster habla poco, pero estoy agradecido. Parte de mi renovación es por él. En el primer entrenamiento hice un pase filtrado y me dijo que no, que aquí por dentro no, aquí por fuera. Te hace ver el fútbol de una manera que da resultados. Los equipos que incluso cuando juegan mal ganan son los que van a estar arriba.

¿Qué sintió la primera vez en Carranza?

El primer partido fue contra Osasuna y dos horas antes veo por la ventana a un montón de gente, estábamos quintos y venía el líder y dije ¡madre mía! Me puse nervioso y empecé a estirar porque me olía que iba a jugar. Cuando entré en Carranza y vi 20.000 personas, que nunca había jugado con tanto público, pensé: 'Como la líe me van a matar (risas)'.

Tiene un carácter muy similar al del gaditano.

Sí, por eso me habrán acogido tan bien (risas). Creo que la afición ve la entrega de jugadores como Garrido, como yo, que nos dejamos el alma, y lo valoran. En la primera rueda de prensa aquí dije 'vengo a reventarla, no de vacaciones'.

¿Cuál es su secreto para recuperarse tan pronto de las lesiones?

Cada lesión es diferente. Cuando tuve la fractura en el pie me asusté, no lo podía ni apoyar, pero al final me dijeron que era una fisura, así que le dije a Alvarito (Sánchez-Ferragut, fisioterapeuta) 'vamos a darle caña que para el Racing estoy'. Él me decía que era imposible, pero al final lo conseguí. El partido era el viernes y decidí hacer dobles sesiones para poder estar disponible, porque si el míster no te ve alcien por cien no te pone, y yo quería jugar. Cervera no te pregunta si estás bien, él te observa y decide. Cuando me vi en la pizarra como titular pensé: '¡Este míster es un titán!'. Y la verdad es que estuve bien, el pie no me dolía.

Siempre dispuesto a atender a todo el mundo.

Yo soy así. Si me paran por la calle, hablo con ellos, no tengo problema. Son personas iguales que yo. Me importa la opinión de los aficionados. Mi vecino ahora es mi amigo, el día del partido contra Osasuna me dijo 'oye, pisha, tú eres el Fali, ¿no?'. Y le dije 'si ganamos, nos tomamos una cerveza'. A partir de ahí, es mi amigo.

¿Y su familia cómo lleva que le paren por la calle?

Mi mujer dice: '¡Cariño, pues eres importante. Te para todo el mundo!'. Ella está encantada en Cádiz. La gente es de locos. Un día fuimos a tomar un helado y no quería darle uno a mi hija porque se había portado mal, y llegó la chica de la heladería y le regaló un helado. Yo no estoy acostumbrado a que le regalen cosas a la niña. La gente aquí es muy humilde, muy como yo. Parece que he nacido aquí.

¿Le gustaría retirarse en el Cádiz?

El presidente picó y me ha renovado cuatro años, ahora a ver si le puedo sacar cuatro años más (risas). Me encantaría retirarme aquí. Si me dicen de renovar ocho años, firmo. Estoy muy a gusto aquí, hasta que no me echen no me voy.

¿Sueños por cumplir?

Subir a Primera. Si ascendemos, me tatúo el escudo del Cádiz. Soy capaz de tirarme del autobús, ¡confío en que la afición me coja! (bromea).

No tuvo una vida fácil, pero está orgulloso de sus raíces gitanas.

Estoy muy orgulloso de venir de la familia que vengo, tan humilde. Me ha costado mucho trabajo, pero ese esfuerzo y lo mal que lo he pasado me ha hecho mentalmente muy fuerte. Mi mujer a vece me dice: '¡Tú decías que no lo ibas a conseguir y mira!'. Mi familia me decía '¡Cómo vas a jugar al fútbol!, para lo que cobras vente con nosotros a chatarrear o al mercado'. Pero yo quería intentarlo.

¿Le ha dejado amigos el fútbol?

En el Huracán conocí a Tariq Spezie y sigo hablando con él. El Choco es más que un amigo, y David Costas y Alberto Perea también. Seguro que se me olvida alguien.

¿Cómo vive su padre su éxito?

En un playoff con el Huracán hacía mucho calor y cuando acabó el partido vi una ambulancia, era mi padre. Le dio un ataque de ansiedad así que le dije: '¡Ya no vienes más!'. Si viene a Carranza se me queda tieso. Me preguntó cuándo retransmitía GolTV el próximo partido y le dije: 'Creo que ya no nos televisan más'. Además, con lo que sufrimos nosotros...

No hay muchos futbolistas gitanos, ¿a qué se debe?

Nuestra vida es difícil, nos casamos pronto y las prioridades cambian. Me casé con 16 años y estaba en el Levante B. Por la mañana trabajaba en la chatarra y por la tarde entrenaba. Me casé con 16 años y ya tenía mentalidad de 30 años. La gente me dice que soy muy viejo. Claro, con todo lo que he sufrido... Para mí es un orgullo ver a Antoñín (Málaga) y a Joaquín Fernández (Valladolid). Salen pocos futbolistas gitanos, pero el que sale es bueno.

¿Qué piensa del malaguista Antoñín?

Nos metió un golazo de cabeza. Es muy pesado (bromea). Tiene mucho descaro y es buen delantero, aún le queda por aprender porque es muy joven, pero se está haciendo un hueco. A Joaquín también lo sigo, es un orgullo que cada vez haya más gitanos en el fútbol.

¿Qué le diría a los niños gitanos que tengan el sueño de dedicarse al fútbol?

Que todo trabajo tiene su recompensa. Tienen que seguir, que los padres los apoyen, que no le digan enseguida que lo dejen y que, aunque haya que hacer esfuerzos económicos, les animen.

¿Le gustaría ser un referente para el pueblo gitano?

Claro que sí. Cuando voy a mi barrio los padres le dicen a sus hijos: '¿Ves? Él ha llegado, así que tú también puedes'. Todos quieren que sean como yo, y eso es bueno, porque al menos los van a apoyar.

¿Ha escuchado carnaval?

-Escuché Daddy Cadi y me reí mucho. Este año van de gitanos. Yo no entiendo de Carnaval, pero me río. Cuando entré en el Falla para grabar el vídeo de la renovación aluciné. Quiero ir a una sesión. Me gustaría participar en un cameo, pero quiero hablar (bromea).

Háblenos de su experiencia en el Barcelona B.

Fue una experiencia muy buena, aprendí mucho. El entrenador (Gerard López) era como mi padre. A Valverde le gustaba la entrega de los canteranos y me dio la posibilidad de entrenar con el primer equipo. Además, conocí a un referente como Busquets gracias a su padre (Carlos Busquets). Me temblaban las piernas como cuando mi mujer iba a parir.

Vino por la lesión de Pantic, para quedarse

Fali llegó al Cádiz cedido por el Nàstic de Tarragona para cubrir la baja por lesión de larga duración de Pantic en la recta final de la pasada temporada. Lo que parecía una llegada de urgencia se convirtió en un éxito tan resonante que la entidad presidida por Manuel Vizcaíno abonó al club tarraconense la cláusula, unos 250.000 euros.