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El Racing pide a LaLiga ampliar su límite salarial

Los dueños del club abandonarán mañana de su habitual mutismo ante la crisis del club y las críticas unánimes a su hombre de confianza, Chuti Molina

El Racing pide a LaLiga ampliar su límite salarial
Nacho Cubero DIARIO AS

Si de algo no se puede acusar a Alfredo Pérez y Pedro Ortiz, presidente y vicepresidente del Racing, es de figurones. No son demasiado habituales de los palcos y parecen alérgicos a los medios de comunicación: Ortiz jamás ha hecho declaraciones y su socio las puede contar con los dedos de una mano, incluidas las ruedas de prensa institucionales, las últimas en mayo para anunciar el pago de la deuda con Hacienda y en agosto para hacer pública la ampliación de capital de dos millones de euros que aprobó posteriormente la Junta de accionistas. Desde entonces, nada. Silenzio stampa..., hasta mañana miércoles.

Los dueños de la mayoría del capital social del Racing han convocado un “desayuno informativo dirigido exclusivamente a los informadores que cubren la actualidad del club”. Se espera que anuncien la aceptación de LaLiga de la ampliación del límite salarial, en principio por la mejora de ingresos vía patrocinios y abonados respecto al presupuesto de verano. Está por ver si Pérez y Ortiz también hacen un esfuerzo económico de última hora.

Ni el proverbial optimismo de Alfredo Pérez puede ya obviar la crisis deportiva y social en la que está sumido el Racing, hundido en la clasificación y con una masa social enfrentada al director deportivo del club, Chuti Molina, del que cada vez de manera más insistente se pide su destitución. Ayer, sin ir más lejos, con unos pintadas en la fachada oeste de los Campos de Sport, justo al lado de la entrada a las oficinas del club.
Al director deportivo, que ha detentado el mayor poder de decisión que se ha tenido nunca en el Racing, se le acusa casi unánimemente de haber confeccionado una plantilla poco competitiva y de haberse afanado desde el primer momento en aislar al equipo de su entorno, una de las aficiones más fieles e incondicionales del país, como ha demostrado sobradamente en la última década en la que, obstinadamente, se ha negado a rendirse y permitir la desaparición del viejo Racing.