BARCELONA-REAL MADRID

Zidane vivió una situación similar a la del Clásico en el Camp Nou con la Juventus en Turquía

Fue en 1998: un incidente diplomático entre Italia y Turquía derivó en una suspensión de un partido Galatasaray-Juventus por una fuerte escalada de tensión entre ambos países.

Zidane vivió una situación similar a la del Clásico en el Camp Nou con la Juventus en Turquía

Mucho se está hablando de la seguridad y del clima que se va a vivir en las horas previas al Clásico. Zidane, en su conferencia de prensa, se mostró tranquilo y explicó sus sensaciones: "Nos dijeron que salgamos juntos del hotel y lo haremos. No hay que explicar más cosas. Lo importante es jugar el partido. Tenemos que poner nuestra energía en el terreno de juego y pensar que se va a jugar. El resto, lo de fuera, podemos estar una semana hablando de eso. Nosotros ponemos nuestra energía en el campo. Vamos a jugar un partido. Hay muchas cosas alrededor, pero al final la gente quiere ver un partido de fútbol. Nada más. Hay mucho ruido…”. 

Seguramente Zidane habrá recordado sus antecedentes en casos parecidos. El mismo técnico madridista vivió una situación parecida. Fue mientras militaba en la Juventus de Turín. A finales de 1998, tras haber perdido la final ante el Madrid en Ámsterdam, un incidente diplomático entre Italia y Turquía derivó en una suspensión de un partido Galatasaray-Juventus debido a una fuerte escalada de tensión entre los países de ambos conjuntos. 

A finales de ese año 1998, las relaciones turco-italianas se fueron deteriorando como consecuencia de la negativa de los transalpinos a extraditar al líder kurdo Abdullah Ocalan, acusado de terrorismo por las autoridades otomanas. La UEFA, viendo el cariz de los acontecimientos y a petición del equipo bianconero, decidió intervenir: los turineses solicitaron jugar en un escenario neutral (al parecer fue una idea expuesta por el propio Zidane en el vestuario) o un aplazamiento. Se decidió retrasar la celebración del partido una semana: en vez de jugarse el 25 de noviembre, se disputó el 2 de diciembre. En un primer momento, los jugadores transalpinos se negaron a viajar si no les garantizaban medidas de seguridad. Éstas fueron espectaculares.

Más de 2.000 policías protegieron a los juventinos a su llegada al aeropuerto turco, el Ataturk, otros 1.000 formaron un perímetro de seguridad rodeando el hotel de concentración, otros 800 fueron escoltando el autobús camino al estadio, que se reforzaban con 150 más en los puntos que podían ser peligrosos. Dentro del campo, las fuerzas de seguridad llevaban armas de fuego, escudos y gases lacrimógenos. 

Ante el miedo/respeto de la Juventus, el estadio, el antiguo Ali Sami Yen, se blindó: más de 20.000 policías estaban dentro y en los alrededores del estadio, que redujo su capacidad de aforo: hubo 22.000 espectadores (la mitad de lo que habitualmente recibía), lo que sale a casi un policía por aficionado. El partido comenzó con un ambiente ensordecedor, pero poco a poco fue disminuyendo. Acabó en tablas (1-1), pero no se produjo ningún incidente…