BARCELONA

Busquets sigue siendo clave

Aunque el centrocampista da algún síntoma de caída en el rendimiento, el Barça todavía se ordena mejor con él y pierde cuando no está sobre el campo.

Busquets sigue siendo clave

El Barça todavía es más con Busquets. Aunque el centrocampista ofrece algún síntoma de bajón en su rendimiento y, a sus 31 años, ya no es el ‘pulpo’ de Badia que saltaba y robaba cada balón que pasaba por su zona de influencia, su presencia se sigue antojando necesaria para el Barça. Queda claro que debe de regular sus esfuerzos y jugar menos minutos. De hecho, eso también ha llegado a la selección. Ayer, ante Malta no disputó ni un minuto.

Está escrito en estas líneas que, de las tres derrotas ligueras del Barça, Busquets no jugó ni un minuto en dos y en la otra fue suplente. El dato no deja de ser revelador. Es fácil pensar que las jugadas de los goles de Aduriz en San Mamés, de Azeez en Los Cármenes y, sobre todo, de Campaña en el Ciutat de Valencia en una de esas segundas jugadas que tan bien controla, hubieran tenido un desenlace distinto con él sobre el campo.

El Barça sigue ordenándose mejor con Busquets en el campo. El partido del Celta pudo ser otra prueba. Casualidad o no, su salida, justo después del 1-0 de penalti de Messi por la lesión del Sergi Roberto, sirvió para que el equipo azulgrana, nervioso hasta entonces, reaccionase y, sobre todo, pusiese más criterio a su juego. Es posible que Busquets ya no pueda rendir con partidos cada cuatro días, lo que haría comprensibles los descansos que empieza a darle Valverde. Pero sigue siendo un jugador fundamental para posicionar al equipo. En el fondo, no deja de darle el sello Barça.

Como para otros muchos jugadores del equipo, Busquets salió muy señalado del partido de Anfield el año pasado. El 4-0, con futbolistas como Fabinho, Wijnaldum, Henderson o Milner pasando por encima del centro del campo azulgrana, fue dolorosísimo y se unió a la caída de Roma, en la que un centro del campo formado por De Rossi, Strootman y Nainggolan, también arrasó a la medular culé.

La incógnita sobre qué sucederá cuando el Barça se enfrente a otro desafío europeo fuera de casa está en el aire, pero Busquets demostró que podía rehacerse. Fue, junto a Messi y Piqué, uno de los pocos jugadores que se salvaron en la final de Copa contra el Valencia.

Único superviviente de ese triángulo memorable en el centro del campo que formó con Xavi e Iniesta, Messi sigue encontrando en él una cara conocida de aquellos tiempos. Como en aquella inolvidable jugada en el Bernabéu del argentino, cuando Busquets se apartó para que Messi se fuera contra el mundo para hacer el 0-2 en la ida de las semifinales de la Champions de 2011, aún se entienden con la mirada. Más sabia y menos exuberante, pero todavía necesaria para este Barça que intenta estirar un ciclo que ahora sí, parece buscar su fin.