REAL VALLADOLID-ANÁLISIS

El Pucela vuelve a pecar de falta de profundidad

Fede San Emeterio y Alcaraz dieron más pases correctos que el centro de campo del Granada, aunque su incidencia en campo rival no fue la mejor.

El Pucela vuelve a pecar de falta de profundidad
MIGUEL ANGEL SANTOS DIARIO AS

El sorprendente inicio de temporada del Real Valladolid ha quedado ligeramente disipado después de la victoria en el Benito Villamarín y el empate en el Santiago Bernabéu debido a sendas derrotas frente a Levante y Villarreal y a las igualadas en casa frente a Osasuna y Granada. En estos últimos cuatro encuentros, además, ha habido un patrón repetido, y es que en todo ellos los blanquivioletas han perdido la posesión y han tenido menos efectividad en el pase que sus rivales.

En lo que va de curso, el conjunto de Sergio González solo se ha impuesto en estos apartados al Real Betis, puesto que frente al Real Madrid, por motivos que parecen casi obvios, también fue peor. Aunque muchos esperaban ansiosos ver formar dupla a Fede San Emeterio y Alcaraz, lo cierto es que la sensación reinante de su experiencia frente al Granada es que les faltó claridad a la hora de construir a pesar de que entre los dos sumaron 75 pases correctos, uno más que los 74 acumulados por Montoro, Gonalons y Yangel Herrera. Es más: los dos primeros pasaron peor que los blanquivioletas, circunstancia que a la postre no sirvió de mucho, debido a que la gran mayoría de los contactos fueron en campo propio o sin incidencia en el último cuarto del campo.

En esta zona San Emeterio combinó apenas en un par de ocasiones hacia adelante, mientras que Alcaraz lo hizo sobre todo mediante cambios de orientación hacia el costado izquierdo. Sin embargo, el Real Valladolid acusó de nuevo ante el Granada una falta de profundidad ya conocida y experimentada contra el Villarreal, donde solo Antoñito incidió mínimamente por el lado derecho. Toni Villa palió esa situación con una posición avanzada y escorada, que se traduce en su mapa de calor con una ocupación de zonas de incidencia que compite con la que Waldo Rubio ha mostrado en sus actuaciones: siempre cerca del área, siempre incidiendo con acciones ofensivas y tendiendo a apurar la cal.

Ante este escenario, y aunque el propio Sergio González recordó que hacer los tres cambios "no es una obligación", sorprendió a propios y extraños que no los agotara dando entrada al extremo zurdo o a Míchel, suplente por primera vez en la presente campaña. En la memoria de pases del valenciano, según estadísticas recogidas por Opta, aparecen en campo rival, en los duelos ante el Betis, el Real Madrid y el Levante, más que los que realizaron en el del Granada San Emeterio y Alcaraz. El problema, de igual modo, es la orientación de los envíos: no siempre incidente, a menudo prácticamente en horizontal y sin romper líneas, dirigidos frecuentemente hacia el costado izquierdo, excepción hecha del debut, cuando actuó como un metrónomo.

De esta forma se explica la sensación de equipo plano que ha dejado el Real Valladolid en los últimos partidos. Si bien el largo recorrido de los laterales busca aumentar la repercusión de los hombres de banda en posiciones ofensivas, la falta de un número alto de pases que rompan líneas cercena también las opciones de éxito de sus galopadas, siendo el debut frente al Betis el ejemplo de clarividencia en lo que va de temporada: nunca los medios del Pucela encontraron tantas líneas de pase en campo rival ni nunca lo hicieron con tanta profundidad.