REAL MADRID

Mink Peeters deja el Madrid: la maldición del Guti holandés

El talento tulipán se va al Cukaricki serbio tras cinco años de graves lesiones, enfermedades inauditas, boicots de entrenadores y cesiones en clubes que no pagaban...

Van de Beek puede ser el próximo holandés en el Real Madrid, pero hay un futbolista tulipán que acaba de dejar el club blanco. La historia de Mink Peeters es la de un futbolista sin suerte. Fichó en 2014, con 16 años y siendo excanterano de PSV y Ajax, y su zurda y su manera elegante le emparentaban con Guti. El propio Guti, cuando le tuvo en el Juvenil, lo decía: “Es que se parece a mí…”. Este lunes firmó por el Cukaricki de Serbia tras cinco años de infortunios, boicots de entrenadores, lesiones inauditas, cesiones en clubes con impagos y suplencias obligadas en el club blanco. Una pesadilla por capítulos.

Lo notó enseguida. Siendo Juvenil, sufrió en su primer año una fractura de clavícula. En el segundo, en el primer entrenamiento de pretemporada, se rompió una muñeca. Dos meses lesionado que le rompieron un ritmo que nunca más recuperó. Al regresar, rotura de ligamentos de un tobillo. Con todo, Guti le reclamó para su exitoso Juvenil A, pero esta vez fue una rotura muscular en un gemelo.

Problemas en Holanda

“Es mejor que salgas cedido”, fue la respuesta del club cuando se planteó si saltaba, por edad al Castilla. Aún así, se apostaba por él y se le renovó tres años. Era momento de recuperar su fútbol en Holanda, pero ahí se encontró, esta vez, factores extradeportivos de difícil explicación. Cedido en el VVV Venlo, el entrenador le multó… porque hacía entrenamientos extra con un preparador personal. Como si le persiguiera una maldición gitana, los problemas de salud más extraños se acumularon a su puerta: mononucleosis primero, una apendicitis después cuando estaba ya en el Almere.

Era hora de regresar a Madrid, esta vez al Castilla. Pero de nuevo el club le pidió salir. Fue el 31 de agosto, al Lleida de Segunda B y estuvo seis meses allí pese a que la entidad no pagaba a sus jugadores. Le tocó regresar en febrero al Castilla, sin poder jugar al no poder ser inscrito. Un Madrid, que en pleno conflicto con la FIFA para evitar una sanción por el caso de los menores, le tuvo dos meses sin jugar, aunque es holandés y al chico no le afecta el problema de los menores extranjeros.

Un pandemonio del que quiere escapar ahora en Belgrado. Mink Peeters ha firmado tres años con el Cukaricki con sólo un deseo que suena a tópico, pero en su caso, no lo es en absoluto: volver a ser feliz jugando al fútbol.