BARCELONA

Junior Firpo, el niño que se perdió el día de su primera comunión

Criado en el Benamiel, donde jugó Isco (los dos bajo el magisterio de Salvador Burgos), y el Puerto Malagueño.

La vida de Junior Firpo se ha hecho célebre en el Betis, pero hay una historia detrás de este chico dominicano que a los seis años se instaló con su familia en la provincia de Málaga. Hasta el año pasado, que se sepa, los padres de Junior trabajaron en un hotel de Benalmádena. El padre, 'maitre'; la madre, camarera, se esforzaron por sacar a la familia adelante desde que llegaron del país caribeño en busca de un futuro mejor. Mientras sus padres trabajaban, Junior estaba pendiente de otra cosa. Concretamente, de jugar al fútbol. Tanto que el día de su primera comunión, el chico desapareció por la mañana por las calles de Benalmádena y Arroyo de la Miel. Los padres lo encontraron..., jugando al fútbol. La anécdota todavía se comenta hoy por las calles del pueblo.

Después de los inicios en el Atlético Benamiel (el mismo club en el que se crió Isco, los dos bajo el magisterio de Salvador Burgos en el campo de El Tomillar que hoy se llama ya Fracisco Alarcón), pasó por el Tiro de Pichón y de ahí, al Puerto Malagueño, uno de los clubes con más tradición de Málaga y del que salieron jugadores como Santi Aragón o Paco Pineda, luego en el Madrid. Y donde Antonio Banderas jugó en edad infantil en los setenta y se apasionó por el fútbol. "Era muy diferente a los demás. En Andalucía los jugadores tienen de por sí desparpajo. Junior era más singular aún. El desparpajo de aquí, la locura del que se siente fuera de su país y la velocidad y genética de su raza", describe en As Miguel Ángel Hurtado, uno de los expertos más reputados del fútbol base de Málaga y manejador de una tremenda base de datos de los jóvenes que juegan en la provincia.

El Betis lo descubrió cuando Junior ya empezaba a destacar en serio en el campo Don Julián Torralba (presidente más longevo del Puerto Malagueño), en Ciudad Jardín y a pocos metros de La Rosaleda. Fue entonces cuando el Puerto Malagueño avisó al Málaga del interés verdiblanco por Junior y Francis. Pero el Málaga decidió desecharlos e incorporar a dos jugadores distintos de la misma quinta. El resto de la historia es conocido. Setién se enamoró de su fútbol y el año pasado ya jugó 29 partidos oficiales en los que marcó tres goles y dio cinco asistencias. El anterior, el de su descubrimiento, ya había jugado 14 con dos goles y dos asistencias.

Madridista en sus orígenes ("no tanto como culé Isco", dicen quienes le conocen bien), hablan de un "buen chico, alegre, comprometido" y que hará vestuario. Futbolísiticamente se le reprochan problemas de concentración que de joven corregía por su velocidad y capacidad física. Pero que tendrá que ir cuidando. Como sus hábitos de alimentación. Pero Junior tiene lo más importante. Es diferente.