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ATLÉTICO DE MADRID

Análisis táctico de Joao Félix, un fichaje diferencial para el Atleti

El portugués es un futbolista que ofrece diferentes registros. Tiene gol, finura y visión. Encaja en el tipo de juego característico de Simeone.

La temporada de Joao Félix (19 años) le descubre como un futbolista señalado con una personalidad impropia de su juventud. Sus registros son amplios, con el gol, el desborde y la visión en los últimos metros como cualidades principales. Aunque todavía está lejos de la altura futbolística de Griezmann, el Atlético de Madrid incorpora un jugador capacitado para representar las características que encarnaba el francés. Su versatilidad para interpretar diferentes tipos de juego, su adaptación a distintos roles y su descaro y acierto en la toma de decisiones (20 goles y 11 asistencias) prometen un positivo y rápido impacto en los planteamientos de Simeone, pese al salto cualitativo que supone el paso del Benfica y la Liga portuguesa en relación a la exigencia del Atleti.

La posición

Joao Félix ha adquirido el cartel que tiene actuando como segundo delantero en el 1-4-4-2 que empleaba Bruno Lage en el Benfica. Con Seferovic como referencia más adelantada, se empeñó como un '10' tradicional, pero con más olfato goleador y movimientos más afilados en el área rival. En el Atlético podría moverse en una ubicación muy similar, abandonada ya por Griezmann, con Morata o Diego Costa como nueves más puros. El portugués también ha jugado partiendo en ambas bandas, especialmente en el inicio del curso, aunque pierde efectividad y presencia decisiva. Si Simeone apuesta en alguna ocasión por alinear a Morata y Diego Costa juntos, se acoplaría a los márgenes exteriores. Esta polivalencia ofensiva suma en su posible contribución al Atlético.

A la carrera y ante defensas cerradas

El talento de Joao Félix le permite brillar en contextos muy diferentes. Conocida la doble identidad del Atleti, un equipo competente para asumir el mando del partido o desequilibrar al contraataque, el portugués presume de virtudes válidas para ambos estilos. Es un jugador imponente en la construcción de las transiciones. Desahoga al primer toque cuando viene a recibir, se despega de sus marcadores para buscar zonas libres de tránsito en las que intervenir y despunta también por su lectura en el desmarque y en el último pase. La conducción y el nivel de aceleración acentúan su calidad competitiva para esta idea de fútbol, promediando más de tres regates por partido. Ataca el área, rompe líneas y se muestra certero en la finalización con espacios abiertos.

Baja a recibir e inicia la contra con un toque de primeras

Joao Félix también luce en ataques posicionales ante bloques adversarios organizados alrededor de su propia portería. Su habilidad para ofrecerse entre líneas, girarse o descargar a uno o dos toques, todo bajo una precisión notable, le autoriza para desatascar situaciones de juego densas. Tiene finura en el uno contra uno, látigo en el disparo exterior, delicadeza para servir balones a sus compañeros e inteligencia para encontrar superioridades en el lado débil con cambios de orientación (77% de éxito en los pases). En este tipo de acciones, le gusta aparecer entre el carril central e izquierdo. A diferencia de Griezmann, no participa tanto en la elaboración inicial en zonas medias, una actitud que el galo fue desarrollando con el paso del tiempo y en la que Joao Félix también podría progresar.

Se ofrece entre centrales y deja solo al compañero con una continuación

La determinación en el área

La prolífica relación que ha estrechado con el gol esta temporada responde a su criterio en los movimientos finales y poder de definición. Joao Félix acostumbra a elegir bien el desmarque que toca en cada jugada, si debe retrasar su entrada en el área o si ha de encarar el primer palo con decisión. Sus rupturas directas a la espalda de las zagas rivales o su oportunismo en acciones de rechace añaden más recursos a su repertorio como goleador. También destaca por su capacidad para acondicionar el momento del salto con el remate de cabeza, a veces falto de potencia (tres goles esta campaña). Tampoco tiene reparos en intentar el disparo con su pierna izquierda, la menos buena, aunque en este capítulo aún posee margen de mejora.

El aspecto defensivo

Simeone impone a todo jugador su implicación en la faena recuperadora y en la presión. A diferencia de su explosión ofensiva, impulsada por una naturalidad formidable, Joao Félix está inmerso en un lógico proceso de formación en este apartado del juego. Es intenso cuando aprieta al poseedor del balón, pero todavía no atiende con corrección sus obligaciones posicionales y favorece la salida del contrario. Si juega en banda, descuida las ayudas a los laterales. Apenas presenta dos recuperaciones por encuentro en su hoja de estadísticas. Pese a esta realidad, no es fácil de superar en los duelos individuales, muy pegajoso e intuitivo. La dirección de Simeone asegura el crecimiento de Joao Félix en este registro.