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GIRONA

El Girona tiene un ‘problema’ con las cláusulas de rescisión

El Girona tiene un ‘problema’ con las cláusulas de rescisión

PEPE ANDRES

Pedro Porro, con algo más de 20 millones, sería el que más dinero dejaría en el club. Eso sí, al tener contrato, para salir, los jugadores han de dar el OK.

Los contactos de la dirección deportiva del Girona con los jugadores están siendo constantes, pero esperan a que se posiciones y tomen una decisión sobre el futuro. Hasta la fecha, de los futbolistas que tienen contrato en vigor, tan solo Yassine Bounou y Aday Benítez se han pronunciado públicamente y han zanjado cualquier posibilidad de especulación. En cuanto al meta, ya ha comentado que quiere salir este verano del club rojiblanco y el extremo que quiere continuar. Pero el principal problema que va a afrontar la entidad gerundense este verano tiene que ver con la incertidumbre que se vivirá con el paso de los días porque la mayoría de sus jugadores insignia tienen cláusulas de rescisión muy asequibles para cualquier equipo de Primera y extranjero.

En los contratos de los futbolistas del Girona se estipularon que las cláusulas de rescisión se reducían a casi la mitad en caso de descenso y ahora prácticamente todos están en el escaparate por ello. Sin ir más lejos, los precios de jugadores importantes del conjunto rojiblanco no van más allá de los diez millones. El único que se sale del margen es Pedro Porro, cuyo precio va más allá de los 20 millones. Pero Stuani podría salir del Girona por solo ocho millones, Portu costaría diez y Bono no dejaría más de cinco en las arcas. Hay clubes interesados en ellos que no dudan en que los afrontarían porque los consideran grandes incorporaciones para sus proyectos. Pero lo que más duele en el club es que futbolistas con ADN gerundense como Pere Pons y Granell pueden marcharse por no más de tres millones.

Aunque el director deportivo rojiblanco, Quique Cárcel, tiene un as en la manga y tiene que ver con su gran relación con los jugadores de la plantilla y el proyecto que quire formar. Un claro ejemplo es el de Borja García. La entidad quiere retenerle y pretende que sea uno de los referentes en Segunda. Ya está tratando de convencerle pese a que hayan aparecido equipos de Primera que están dispuestos a abonar los poco más de siete millones de su cláusula. Cárcel sabe que para que un jugador con contrato salga deben cumplir dos situaciones: que un club abone la cláusula de rescisión y que después, el futbolista quiera irse. Y en esto último es en lo que está trabajando más el Girona. En convencer a sus jugadores de que, pese a que jueguen en Segunda, no hay lugar mejor.