UD LOGROÑÉS Y BADALONA

Jugar al fútbol pasados los 40: incansables Caneda y Morales

Jugar al fútbol pasados los 40: incansables Caneda y Morales

Son los más veteranos del fútbol español. Caneda, el que más partidos entre Primera, Segunda y Segunda B tiene con 761. Morales suma 524 en la categoría de bronce.

Existe una versión del fútbol en la que se reparten millones de euros. En la que los jugadores acumulan miles de 'likes' por las redes sociales. Un fútbol en el que el foco mediático otorga a estos jugadores un estatus mediático similar al de estrellas del rock. Pero existe otra versión de este mismo deporte en la que sus protagonistas viven el fútbol como una forma de ganarse el pan. Sin saber qué es lo que va a ocurrir con sus vidas más allá del 30 de junio. Y algunos de ellos ya peinan canas. Son los casos, por ejemplo, de José Miguel Morales, portero de 42 años del Badalona (grupo III de Segunda División B), y César Caneda, central de la UD Logroñés que cumplirá 41 años el 10 de mayo (grupo II Segunda División B). Quedan tres jornadas para que acabe la temporada regular y se mantienen al pie del cañón con la ilusión del primer día. Transmiten día a día una lección de vida por más que le llamen 'abuelos'. "Nos nos importa ese apelativo siempre que sea con respeto y cariñoso porque no puedes borrar tu fecha de nacimiento", coinciden los dos en As.

Son los jugadores más veteranos del fútbol español. En Primera aparecen con 38 años Aduriz (Athletic), Iraizoz (Girona), Camacho (Huesca) y Borja (Valladolid). En Segunda con 39 se encuentran Cifuentes (Cádiz) y José Juan (Elche). Y en la categoría de bronce del fútbol español militan Morales y Caneda. Estos dos veteranos están demostrando en sus equipos que pilas no les faltan. El portero suma 30 partidos de titular y el central acumula 32. No están de relleno ni para leer la cartilla a los más jóvenes. "Veteranos en mi equipo realmente hay pocos. Y no somos como los que había antes, aquel veterano cabrón o hijo puta que no tenía maldad pero sí mala leche. O el que no te dejaba subirte a la camilla de masaje hasta que no se lo dieran a él. Yo me acuerdo en mis comienzos que tenía máximo respeto, pero alguna enganchada tuve con Pedro Riesco, que ahora es muy amigo mío", apunta Morales que ha militado en su trayectoria deportiva en el Badalona, Sant Andreu, Terrassa, Mataró, Santboià, Damm y Gramenet. Es el tercer futbolista español con más encuentros en Segunda B, con 524.

Recuerdos

Caneda llegó a jugar la fase previa de la Champions con el Athletic. Luego vinieron Salamanca, Sevilla, Racing de Santander, Alavés, Cádiz, Guijuelo, Mirandés y ahora la Unión Deportiva Logroñés. "Hay gente afortunada que ha podido estar siempre en un club. Al final creas un vínculo especial. Pero hay otros muchos casos que hemos tenido que buscar las habichuelas. Por eso no dejas de sentir los colores. Tienes el corazón repartido en 13 trocitos diferentes", subraya. Es el que más partidos entre Primera, Segunda y Segunda B suma con 761. Sólo le supera Zubizarreta. "Mucho ha llovido desde que cobré mis primeras 50.000 pesetas en el Aurrera con 17 años. Yo tengo ganas de seguir. No sé lo que pasará cuando acabe la temporada. No he perdido la ilusión de entrenar y seguir jugando", cuenta un central que vivió su momento más glorioso de su vida deportiva cuando marcó el gol que clasificó al Mirandés para la semifinal final de Copa con un gol en el minuto 92 ante el Espanyol. Morales vivió su época dorada con el Terrassa en Segunda. "Miguel Álvarez me llevó allí y ascendimos. Luego con Enrique Martín  acabamos un año séptimos, pero también tienes el sabor amargo del descenso. También recuerdo con cariño el día que jugué con Catalunya en San Mamés ante el País Vasco. Tuve un cierto interés del Espanyol cuando estaban Kameni y Lemmens, pero los trenes pasan y cuando no son para ti es que no tenía que ser así", analiza.

¿Hasta cuándo aguantará el cuerpo?

Ambos viven del fútbol, pero tienen el ojo puesto en el futuro a medio plazo. Por mucho que lleven más de 20 años sufriendo y disfrutando de las pretemporadas, el final de esta forma de vida se avecina a la vuelta de la esquina. La incertidumbre no es sólo si llegará una oferta sino qué hacer sin el fútbol. "Me estoy formando la parcela técnica y entreno a infantiles y cadetes en el Espanyol. Ojalá me pueda dedicar a esto de entrenar en el futuro. Pero con el gen competitivo que tengo, te aseguro que mi intención es seguir todo el tiempo que pueda porque aún me veo muy bien físicamente", resalta Morales. Caneda, por ejemplo, echa de menos la tranquilidad del pueblo y de la naturaleza. "Veremos qué pasa cuando acabe esto. De momento he montado un negocio de nutrición y entrenamientos con mi cuñado (Aitor Ocio) en Vitoria. He vivido económicamente del fútbol, pero tampoco he estado tantos años en la élite como para no tener que trabajar más", sostiene. Mañana se levantarán a la misma hora para ir entrenar. Pico y pala. Hasta que el cuerpo aguante. Ya no buscan aparecer en una portada sino con cumplir el día a día de su forma de vida. El fútbol. Puro fútbol.