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MANCHESTER UNITED - BARCELONA

La mili de Piqué en Manchester

El central del Barça no sería lo que es sin haber pasado tres temporadas curtiéndose en el United. Aquí, un repaso por sus mejores anécdotas.

Con 17 años recién cumplidos Gerard Piqué dejó su espacio de confort en Barcelona y aceptó la oferta del Manchester United. Formaba parte de la mítica 'generación del 87' que con jugadores como Messi, Fàbregas, Víctor Vázquez o Marc Valiente dominaron el fútbol base contando partidos por goleadas y pasándose temporadas enteras sin perder un partido. Pero Gerard vio complicada su progresión hacia el primer equipo, aceptó la oferta del United y se lanzó a la aventura. En el United, más que un Erasmus hizo una mili de tres años y sin esa experiencia el mismo reconoce que no sería el jugador que es ahora. Por ese motivo, en cuanto se conoció que el sorteo de cuartos de final enfrentaba al Barça con el United el central dijo en sus redes sociales que "vuelvo a mi segunda casa". Piqué nunca ha escondido su amor por los Red Devils.

En Manchester, Gerard se hizo un hombre. Empezó a vivir solo y a lidiar con problemas cotidianos, como el día en el que llegó a casa y comprobó que la tele no se veía. Se pasó la tarde tratando de resintonizar los canales hasta que llamó a un vecino para ver si le podía ayudar. Este encontró el problema enseguida, le habían robado la antena parabólica.

Llegó para jugar con el juvenil, con el que ganó la final de la liga de filiales en Wembley con un gol suyo de tacón ("el mejor gol del United ese año" recuerda entre risas) pero enseguida subió a entrenarse con el primer equipo. Lo hizo junto a otro joven que había llegado ese mismo año, pero ya para jugar con los mayores. Un portugués llamado Cristiano Ronaldo con el que hizo muy buenas migas desde el principio.

De esa época recuerda Piqué el miedo que infundía el capitán Roy Keane entre toda la plantilla, especialmente entre los jóvenes novatos en el camerino del United. "Un día Keane reunió al equipo en el vestuario para darnos una charla como capitán. Evidentemente, la situación era tensa y el tono de Keane imponía mucho, pero mucho, mucho. Obviamente también en el vestuario nadie podía tener el teléfono móvil encendido y menos cuando Roy se dirigía a nosotros. Yo no pensé que fuera para tanto y en vez de apagarlo, lo puse en modo vibración y pasó lo inevitable. En medio de la arenga de Keane alguien me llamó y empezó a oírse el zumbido del celular. Tenía el teléfono en el bolsillo de unos pantalones colgados en una percha y pensé que nadie lo escucharía, pero Keane se calló y miró con fiereza donde estábamos los jóvenes. Yo sabía que era el mío, pero me hice el loco deseando que quien fuera dejara de llamar. Se hizo el silencio. Y dejó de vibrar el móvil. Keane prosiguió, pero a los pocos segundo, otra vez volvió a zumbar y Keane entró en un ataque de ira buscando de quien era ese teléfono. Revolvió bolsas y abrigos y por suerte, en ese momento dejaron de llamar. No llegó a mi percha. Creo que no le he pasado peor en un vestuario en mi vida".

Más allá de esa anécdota, el hecho de entrenarse junto a dos centrales como Nemanja Vidic y Rio Ferdinand le dio a Piqué una base de juego que nunca hubiera adquirido en Barcelona. Vidic y Ferdinand le dieron el curso básico de central que Gabriel Milito le completó en un master cuando pasó un año cedido en el Zaragoza jugando al lado del central argentino que acabaría recalando en el Barcelona.

Ferguson siempre apreció a Piqué, pero a Gerard se le presentó la oportunidad de regresar a Barcelona. Txiki Begiristain como director técnico del Barcelona quiso apostar por él y Piqué no se planteó otra prioridad que no fuera regresar a casa. Ferguson le apreciaba, pero decidió apostar por John O’Shea como central de futuro y permitió su retorno al Barcelona por 5 millones de euros. Probablemente, la mejor compra que ha hecho el club blaugrana de un jugador de la cantera que se hubiera marchado en edad de juvenil.

Regresó siendo otro. Había hecho la mili en Manchester.