BARCELONA - ESPANYOL

Los internacionales del Espanyol llegan enchufados al derbi

El jugador venezolano del Espanyol, Roberto Rosales, durante un entrenamiento.

Gorka Leiza

Diario AS

Tres goles y otras tantas asistencias acumulan de Rosales a Hermoso pasando por Hernán. Un rendimiento deportivo y anímico que minimizará ante el Barcelona el virus FIFA.

Tres goles y otras tantas asistencias conforman el balance de los ocho futbolistas del Espanyol que durante el parón de Liga han disputado compromisos internacionales. Un rendimiento deportivo, y anímico, que minimiza los efectos de un virus FIFA que la plantilla perica sufre en forma de preparación para el derbi de este sábado ante el Barcelona.

En ese sentido, tanto Mario Hermoso como Hernán Pérez no se reincorporarán hasta el entrenamiento vespertino de este jueves a la disciplina de equipo, tras días jugando y viajando con sus selecciones. El miércoles lo hizo Marc Roca con el grupo y un día antes, tanto Roberto Rosales como los cinco integrantes de la selección catalana: Sergio García, Dídac Vilà, Óscar Melendo, Víctor Sánchez y Javi Puado. El canterano, que anotó el gol de la victoria de los catalanes en el amistoso del lunes en Montilivi, fue acaso el más decisivo en esta jornada de selecciones.

En ese mismo partido, Rosales marcó el primer gol de su carrera con Venezuela después de haber estrellado dos balones en el palo. El lateral, que venía de disputar 90 minutos ya ante Argentina (donde brindó dos asistencias, estrenó la máscara que lucirá en el Camp Nou por una fractura de los huesos propios de la nariz. Y de una lesión salió Sergio, que volvió a jugar 37 minutos tras 40 días de inactividad. Buen rodaje para el derbi.

También con el gol se reencontró Hernán en California, en el 4-2 de México a Paraguay. Y, al margen de las dos asistencias de Rosales, también dio una Hermoso en el compromiso de la Selección española del pasado martes ante Malta, concretamente en el 0-1 de Álvaro Morata. De todos ellos, Rosales es el único que acumuló 180 minutos, pero con la ventaja de que no tuvo que viajar en exceso, pues jugó en el Wanda Metropolitano y en Montilivi.