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FRANCIA

Los errores de Al-Khelaïfi le dejan en la cuerda floja

El hombre al mando del PSG ha fallado una vez más en la Champions, su objetivo prioritario. El emir de Qatar evaluará su trabajo, con muchos errores en estos años.

Un nuevo fracaso del PSG en la Champions League ha hecho saltar por los aires la tranquilidad que tenía el club en la Ligue 1. El objetivo prioritario viene siendo desde hace años conquistar la máxima competición europea, título que una vez más se les resiste. Y es que desde que Nasser Al-Khelaifi se puso a los mandos, nunca han alcanzado las semifinales.

Es por eso que en Francia ya hay debate sobre si debería o no dimitir. Desde Le Parisien indican que incluso el emir de Qatar, su superior, podría reunirse con él para evaluar su trabajo, lo que le sitúa en la cuerda floja. Y es que salvo los méritos que le atribuyen por conseguir las incorporaciones de Carlo Ancelotti o Neymar, lo cierto es que hay varias cosas que reprocharle a lo largo de estos años.

Los directores deportivos

Consideran un fracaso las contrataciones Patrick Kluivert y Antero Henrique. El holandés solo pudo fichar a un jugador de nivel, Draxler, mientas que el brasileño no fue capaz de encontrar durante dos mercados consecutivos un mediocentro defensivo, en el que Rabiot, Marquinhos y Lo Celso han hecho lo que han podido durante estos años.

Los jugadores apartados

Al-Khelaifi decidió tomar cartas en el asunto cuando Adrien Rabiot se declaró en rebeldía. Le apartó del equipo en contra de la opinión de Thomas Tuchel y han tenido serios problemas para cubrir su ausencia desde entonces. Además, consideran que tampoco actuó bien cuando salió a la luz el vídeo de Serge Aurier en el que insultaba a sus compañeros, así como a su entrenador, Laurent Blanc.

Neymar tiene el poder

Al-Khelaifi ha tenido que intervenir más de una vez para contener a sus jugadores. Lo han sufrido Thiago Silva, Marquinhos, Cavani o Verratti. Sin embargo, nunca se ha impuesto en su relación con Neymar, que ha hecho lo que ha querido desde que aterrizó en la capital francesa, marchándose a Brasil o dando fiestas que no hacían bien a la imagen del club y del jugador.