MADRID 3 - ALAVÉS 0

1x1 del Madrid: geniales Vinicius y Benzema, tétrico Bale

El brasileño estuvo imparable y el francés marcó su sexto gol en cuatro partidos. El galés fue un fantasma jugando por la derecha. Mariano, regreso con gol.

Courtois: su primera aparición de peso llegó en el 66’, despejando un disparo centrado de Jony. Y poco más tuvo que hacer, el Alavés le probó muy poco.

Odriozola: mucha presencia arriba, aunque con poca incidencia en jugadas concretas durante el primer tiempo. En defensa lo pasó mal con el descarado Jony y protagonizó la jugada cardíaca del partido: un pase a Courtois en el área pequeña, con Wakaso rondando la zona. Le anularon en el 90’ lo que era el 3-0. Luego se desquitó dando ese mismo gol a Mariano con un centro medido. Atrás tiene momentos de pura desaparición, pero arriba lo compensa.

Nacho: no está fino el alcalaíno y se le nota; Jony les hizo sufrir a él y a Odriozola, aunque Nacho contó con la ayuda de un Ramos inspiradísimo para corregir los despliegues del Alavés. Mejoró en el segundo tiempo.

Ramos: imperial en defensa, ganó prácticamente todos los duelos directos y ayudó mucho a Nacho cuando lo necesitó. Además, se mostró mucho en ataque con balones filtrados desde la defensa hasta la línea de ataque, por bajo y por arriba. La presión alta del Madrid, que le ayudó a acabar con un 72% de posesión, empezó por él.

Reguilón: otro buen partido del canterano, influyente además en el resultado: sirvió a Benzema un pase preciso para que hiciese el 1-0. Supo leer bien que Vinicius arrastraba dos defensores y, por tanto, generaba un hueco ideal para sus apariciones. Probó suerte con un disparo alto que se marchó por poco. No sufrió demasiado en defensa, aunque se llevó un aparatoso golpe de Burgui.

Casemiro: bien el brasileño como primer eslabón de la presión tras pérdida y apareciendo en ataque; se asomó a la frontal, sin fortuna, aunque provocó una falta en la frontal del Alavés que Bale no supo hacer buena.

Modric: arrancó con varios fallos y sin dar ritmo al juego blanco; con el paso de los minutos mejoró mucho y ganó peso en la salida de balón, aunque el ida y vuelta en el que se convirtió el segundo tiempo no le conviene tanto como el control de la primera parte.

Ceballos: el mejor del mediocampo blanco. Finísimo con el balón, quizás necesita dar más fluidez y conducir menos, pero juega siempre con sentido y desatasca al equipo cuando el rival presiona. Se asomó en los primeros minutos al área del Alavés: en la primera ocasión se durmió ante un gol cantado; en la segunda, su volea se marchó alta por poco. Un jugadón a trompicones en el segundo tiempo provocó los aplausos de todo el Bernabéu.

Vinicius: es un dolor de muelas para los rivales, insiste hasta que saca premio. Empezó firmando una gran jugada en la frontal y rematando a las manos de Pacheco; luego, tapado por dos defensores, supo buscar bien a Reguilón, con un pase con caño incluido, para que el lateral sirviese a Benzema el 1-0. Jugó el primer tiempo por la izquierda, en la segunda parte arrancó en la derecha para que Bale pasase a su perfil bueno y con la salida de Asensio regresó a la izquierda, donde probó su disparo varias veces, sin fortuna hasta el 80’, en que se encontró un buen pase de Asensio en el área y remató con pausa y clase; él mismo había iniciado la contra con un gran desplazamiento largo con la izquierda. Le dio tiempo incluso para casi marcar otro. Con todo lo que aporta arriba, si además suma gol su valor es incalculable. Una joya a la que el Bernabéu ovacionó con todos los honores en el 87’ cuando dejó el campo, dando entrada a Isco.

Benzema: de dulce, como en los últimos partidos, prolongó su buen momento goleador: lleva seis goles en los últimos cuatro partidos. En esta ocasión, apareciendo como un nueve puro, lo que se le pedía. A eso sumó su estupendo punto de forma combinando con Vinicius por el costado izquierdo; conecta con el brasileño mucho mejor que con Bale. Pudo marcar alguno más, el linier le birló injustamente un mano a mano ante Pacheco. La ovación cuando se marchó en el 75’ fue para el recuerdo. Le suplió Mariano.

Bale: su primera parte en la derecha fue tétrica. Tocó pocos balones y siempre para empeorarlos, el buen juego del equipo evidencia que lo suyo son los metros finales; el resto le sobra. En el segundo tiempo cambió el puesto a Vinicius y se colocó por la izquierda, donde le dio para casi marcar; Pacheco le negó el 2-0 con una buena parada. Se fue en el 63’ por Asensio, entre murmullos del estadio.

Asensio: entró en el 63’ por Bale. Se colocó en la derecha y devolvió a Vinicius a la izquierda, donde más dañino es. Estaba poco inspirado hasta el 80’, cuando un centro suyo con la derecha acabó en asistencia a Vinicius. Buena forma de ir ganando ritmo para lo que se le viene al Madrid.

Mariano: entró en el 75’ por Benzema. Tras casi dos meses sin jugar después de sus problemas musculares y en el nervio ciático, salió con tantas ganas que le vinieron mal; le faltó pausa en los dos primeros balones que tuvo para marcar. También probó su disparo lejano, topándose con Pacheco. Muy intenso, lo corre todo, merecía que su ambición encontrase premio y así fue: en el 91’ remató en plancha un centro medido de Odriozola. Gran formar de volver y se llevó la ovación del estadio.

Isco: entró en el 87’ por Vinicius. Minutos sin peso para el malagueño, poco pudo aportar.