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El molde de Fabián Ayala y Murillo

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De Juan Ramón, fornido e indomable defensa y capitán del gran Valencia de los años 40, escribió el no menos legendario periodista Hernández Perpiñán: "Una vez hecho Juan Ramón, se rompió el molde". De la historia reciente blanquinegra, la del Siglo XXI, la figura de Fabián Ayala es la más parecida a la de un molde que se rompió y todavía no se ha restaurado. Ayala es de los futbolistas por los que es fácil explicar que el Valencia llegó a dos finales de Champions (con él a una) y ganó dos Ligas. Suyo fue un gol que el valencianismo llevaba 31 años deseando cantar, el de Málaga; como imperial fuensu marcaje a Drogba en la final de Goteborg. Desde que se fuera Ayala, sin querer ofender a nadie, no ha pasado por Mestalla otro igual. Quizás rozara el palo Nicolás Otamendi, al que curiosamente le echó el ojo el Ratón cuando fue secretario técnico con Rufete, aunque Otamendi estuvo poco tiempo como para ganarse el mérito a la comparación.

Murillo, como Ayala, también llegó a Valencia desde Milan; a Murillo, como a tantos otros, se le quiso ver como su sucesor. Pero Murillo, como Otamendi, va a estar poco por Mestalla. La diferencia entre estos dos últimos es que uno se fue por 45 millones y del otro seguimos sin saber muy bien porqué se tiene que ir. Marcelino tendrá sus razones para haberlo defenestrado y sinceramente creo que tienen que ser de peso. No me vale la simplez de que le ha puesto la 'cruz', porque también la tenía Zaza y al italiano lo exprimió cuanto pudo. Seguro que Murillo no es Ayala, pero hasta Aderllan Santos tuvo más oportunidades en el Valencia que el colombiano.

Su cesión al FC Barcelona me parecía una magnífica solución para el jugador y también para los dos clubes, uno porque si pregunta es porque le interesa y otro, el Valencia, porque Murillo puede revalorizarse junto a Messi y así recuperar algo de los 10 millones que costó en agosto. El interés del equipo de Valverde, eso sí, pone el foco en Marcelino, que de alguna manera deberá explicar cómo puede ser que un aspirante a ganar la Champions y que va líder de la Liga quiera a un jugador que solo ha jugado tres partidos en el equipo que va el 14.

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