Se cumplen 21 años con Sarrià (solo) en el recuerdo
No ha vuelto el Espanyol a descender tras la desaparición del nuevo estadio, pero su deuda es superior y tampoco ha aumentado exponencialmente el número de socios.


Dos segundos y 60 centésimas terminaron, hoy hace 21 años, con más de siete décadas de fútbol. Y de vida. La voladura del estadio de Sarrià cumple otro aniversario con la nostalgia como razón de ser. Y no porque los tiempos deportivos vayan precisamente mal en este arranque de temporada, pero sí en líneas generales por la indefinición en el destino de un club que, eso sí, no ha vuelto a descender a Segunda desde que abandonó su casa.
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En 10.000 millones de pesetas, o lo que es lo mismo, 60 millones de euros, se cifraba la deuda del Espanyol aquel 1997, una cantidad tan alta que no tuvo la entidad otra salida que la venta de los terrenos de Sarrià, por los que ingresaría oficialmente esa misma cantidad de la mano de Sarrià Park. Pero, lejos de enjugar aquel dineral, hoy el Espanyol cuenta con una deuda neta que asciende a 115 millones, claro está que proporcionalmente más baja que aquella y, sobre todo, que mucho más controlada.
Tampoco ha aumentado exponencialmente en estos 21 años el número de abonados, que antes y ahora superaban por poco los 20.000. Pero el Espanyol está asentado en una nueva casa, un hogar propio como aquel de la carretera de Sarrià: Cornellà-El Prat.



