SELECCIÓN | REAL MADRID

Asteasu, incrédula ante la peripecia de su vecino Lopetegui

Asteasu, incrédula ante la peripecia de su vecino Lopetegui

Muchos habitantes de la pequeña localidad guipuzcoana en la que nació el exseleccionador creen que Rubiales ha obrado con injusticia. "A ver si le va bien en el Madrid".

En Asteasu no pasan muchas cosas a diario. La pequeña localidad guipuzcoana acomodada en el interior de la provincia, mirando hacia el este, se sitúa en el mapa gracias a un vecino ilustre; Julen Lopetegui. Todo el culebrón de hoy ha sacudido al pueblo, de unos 1.500 habitantes, a 23 kilómetros de Donostia y gobernado por Asteasu Batuz. "El pobre Julen no tiene culpa de nada. le vino el Madrid ¿y cómo va a decir que no? ¿Quién lo haría? Ellos se lo pierden", argumenta Mikel, aficionado al fútbol hasta las trancas y asiduo al restaurante Iturri-Ondo, un punto de referencia gastronómico en Asteasu. "A ver si le va bien en el Madrid, ahora no estará en el punto de mira sobre si hace esto o aquello pensando en su club", concluye en un txoko un seguidor de la actualidad de La Roja.

"No me importa mucho el asunto, la verdad, soy de la Real y estoy más pendiente de lo que haga nuestro Asier Garitano", indica en una carnicería del pueblo su dueño. "Me importa bien poco lo que pase con la selección, el Madrid y esas historias. Paso hasta de lo de Màxim Huerta... que se apañen entre todos. Hay cosas más importantes en esta vida", indica un montañero de vuelta a su casa. "Para el pueblo era un orgullo que uno de los nuestros pudiese ser campeón del mundo, pero entiendo que Rubiales no lo vea así. Creo que ha obrado injustamente. A ver si le va bien en el Madrid, soy merengue y me encanta ese destino", concluye Isabel una vez hecha la compra y antes de recogerse. "Viva Julen", grita a su lado un crío con un balón.

Asteasu también es conocido por el escritor Bernardo Atxaga. Los Lopetegui brillaron en el deporte rural vasco. El padre de Julen, José Antonio, se crió en un caserío de Azpeitia y no tardó en destacar en el levantamiento de piedra, siguiendo los pasos de su hermano Luis. Los dos adaptaron como nombre de guerra el del caserío familiar, Agerreondo: Luis, el mayor, se llamó Agerre I y José Antonio, Agerre II. 

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