Samways: “Es muy simple: Miguel Ángel Ramírez no quiere vender”
El futbolista inglés jugó entre 1996 y 2002 en Las Palmas: 70 partidos en Primera división. Ahora, habla sobre la situación del club canario.

“Y es algo que respetamos absolutamente”, dice el ex futbolista de Las Palmas, representante de un grupo inversor norteamericano en las negociaciones para comprar el club. Aunque no da esta opción por finiquitada, Vinny advierte de que “es muy difícil”. Y recuerda: “El descenso en Anoeta es el peor momento de mi carrera. Fue algo muy duro”.
¿Cómo se desarrollaron las negociaciones para comprar la Unión Deportiva Las Palmas?
Acabamos de terminar de hablar. Pusimos una oferta sobre la mesa pero Miguel (el presidente) no quiere vender, y ya está. Es algo que respetamos absolutamente. Llevo a la Unión Deportiva en el corazón, y estas son cosas que pasan en el mundo del fútbol.
¿Por qué este grupo inversor se fija en la UD? ¿Qué papel jugó usted?
En conversaciones con los americanos, ellos mostraron mucho interés en comprar un club en España. Rápidamente pensé en Las Palmas, pero no salió adelante y el tema podría estar cerrado. Ahora estamos buscando otras opciones en este país pero siempre respetando absolutamente la decisión de Miguel Ángel Ramírez de no querer vender el club.
¿Hay posibilidad de que haya un final feliz para ustedes?
Es una opción muy difícil. Ramírez no quiere vender y está en todo su derecho, por supuesto. Para mí es muy buena gente. E insisto: respetamos absolutamente su postura. No podemos hacer otra cosa.
Dentro de unas semanas se cumplirán 16 años desde que usted también descendió a Segunda División con Las Palmas. ¿Qué recuerdos tiene de aquella desgraciada tarde en Anoeta?
Uf… (suspira). Para un futbolista, es el peor momento que se puede vivir. Para mí, desde luego, es el peor recuerdo de toda mi carrera sin ninguna duda. Fue algo muy duro.
¿Cómo debe reformarse a Las Palmas para aspirar al ascenso? ¿Debe ser este el único objetivo?
Primero, hay que pensar en acabar bien la liga. No sé qué fichajes tendrá en mente la directiva, pero está claro que necesitan unos cuantos para poder hacer un equipo competitivo en Segunda División. El club debe tener la inteligencia suficiente como para armar una plantilla potente.
Entre otros negocios, usted se dedica ahora a la representación de jugadores. Las Palmas tiene en su figura a un gran aliado.
Mi teléfono siempre estará abierto, y por supuesto siempre me van a encontrar dispuesto para ayudar a la Unión Deportiva en casa minuto en que me lo pidan. Llevo a este club en mi corazón, y aquí estaré para cuando pueda ayudar. Siempre.
¿Le gustaría volver a trabajar en el club?
Desde luego, sería una opción muy interesante para mí. Ahora no es el momento, pero en el futuro nunca se sabe. Cuando el club quiera, estoy listo para escucharle. Tengo muchísimos recuerdos buenos y todas las ganas de volver, pero no sé cuándo será posible.
Se marchó hace 16 años de una entidad a la que lleva “en el corazón”. Usted continúa siendo muy querido en la Isla. ¿Por qué le recuerda con tanto cariño la gente de Gran Canaria?
(se ríe). Es una pregunta difícil de responder… No lo sé. “Muchas gracias” es lo único que puedo decir. Cuando llegué a Gran Canaria en 1996, la gente de aquí me abrió las puertas con todo su corazón. Para mí, esta es mi casa. Sigo teniendo muchos amigos en la Isla. Hasta que me muerda, la llevaré en mi corazón.
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Usted se impregnó desde su llegada de la atmósfera del Estadio Insular y su ambiente único. La afición, que se volcaba con el club, ahora le da la espalda.
Para mí, el Insular era un estadio pequeño pero fantástico. Es típico inglés, con los aficionados muy cerca. Pero el nuevo también es muy bueno, que conste. La gente del Insular era fantástica. Tengo tantos recuerdos de allí…




