BARCELONA

Valverde ya se fue una vez por desavenencias con una Junta

Fue en el Athletic en 2005, cuando no se entendió con Fernando Lamikiz. Pese a tener el respaldo del vestuario y sacar jugadores de Lezama, decidió marcharse.

Valverde y Lamikiz en rueda de prensa.
AITOR MARTIN
Juan Jiménez
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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Ahora que ha abierto un periodo de reflexión en el que decidirá si continúa o no en el banquillo del Barcelona después de la filtración de la directiva de que su puesto corría peligro si no ganaba el doblete, puede ser buen momento para recordar que Ernesto Valverde ya se marchó una vez por desavenencias con una directiva. El Txingurri no tuvo problema en decir que no a la oferta de renovación de Fernando Lamikiz y anunciar el 4 de marzo de 2005 que dejaba el club de su vida. Al menos en la primera etapa. Lamikiz nunca le había considerado un entrenador mediático y le apretaba en los objetivos. Donde Valverde había recuperado el prestigio del club y le había llevado a Europa, Lamikiz le pedía llegar a Champions y ganar la Copa. Además, el presidente, contra la opinión de su entrenador, inscribió al equipo en la Intertoto justo después de que el Austria de Viena, en esa temporada 2004-05, eliminara a los leones en octavos de la UEFA.

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Valverde vendió con buenas palabras su adiós. Habló de “motivos personales” y de coger aire”, pero lo cierto es que su relación con Lamikiz no era buena y que el presidente no valoró que hiciese crecer hasta el extremo a jugadores como Yeste y Del Horno, permitiese explotar a Iraola y guiase los primeros pasos de Fernando Llorente. Para Lamikiz, del que se hablaba lo tenía todo cerrado con Mendilibar, el anuncio de Valverde pudo resultar un alivio. Pero el caso es que el Txingurro no se aferró al cargo ni generó un pulso. Se fue y punto.

Ya está escrito que, detrás de su apariencia de hombre tranquilo, Valverde es un entrenador de gran personalidad en el vestuario y especialmente un tipo reflexivo, que no va a estar en un entorno que no le convenza. Al Txingurri no le hizo gracia que este verano el club le prometiese el fichaje de Íñigo Martínez y luego se echase atrás por la incomodidad de Mascherano, que hizo ver que si fichaban al ahora central del Athletic,él ya no tendría oportunidades. Íñigo no vino a Barcelona y, para colmo, Mascherano le dijo al club tres meses después que se iba. Aunque, obviamente, el episodio que más ha enfadado a Valverde es la filtración de que existía la posibilidad de que no siguiese dentro de un año incluso haciendo el doblete. Todo antes de la final de Copa. Valverde acepta la noticia como muy real, de ahí su sentimiento de decepción y su periodo de reflexión. Todo parece indicar que seguirá la próxima temporada, pero Bartomeu quedaría en una posición incómoda si el entrenador del octavo doblete de la historia le da plantón antes del 30 de junio...

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