LEGANÉS

Garitano concluirá ante el Valencia su 'exilio' por sanción

El técnico del Leganés regresa al banquillo tras haber sido sancionado por dos partidos. Ante el Athletic vio el partido en un palco. Contra el Sevilla, escogió la tele del vestuario de Butarque.

Garitano concluirá ante el Valencia su 'exilio' por sanción
FITO GONZALEZ DIARIO AS

Asier Garitano volverá, ante el Valencia, este domingo, al banquillo del Leganés después de dos jornadas en el exilio. Cosas de la dureza con la que los comités están castigando en los últimos tiempos las protestas de los entrenadores. El baremo fija dos partidos mínimo por quejarse de forma ostensible (da igual si media menosprecio o no) hacia una decisión arbitral. Al técnico pepinero no le gustó que no le pitaran un penalti a favor contra el Málaga a principios de marzo después de una clara falta sobre Eraso. Iglesias Villanueva no lo dudó: lejos de señalar la pena máxima, lo que señaló fue al técnico de Bergara. A la calle.

Tras aquello, Garitano no se rebrincó. Nada de lamentos ante los medios. Nada de culpar al trencilla por lo sucedido. Al contrario. El guipuzcoano entonó una autocrítica poco frecuente en las salas de prensa, algo, por otra parte, que sí es habitual en él. Asier suele salirse del guión para abrazar una normalidad que, en el mundillo del fútbol, suele ser de todo, menos normal.

“Él [por Iglesias Villanueva] ahí ha estado bien. A mí, la jugada de Eraso, me ha parecido agarrón claro. He protestado. No a él, sino al cuarto. Desde donde estaba yo me ha parecido claro [penalti]. Lo he dicho otras veces. Creo que los de fuera podrían ayudar al árbitro. He gesticulado y entiendo la reacción del árbitro. Yo no tengo que hacer eso. Tengo que asumir que me va a echar. Intentaré mejorar y corregirlo para que no me vuelvan a expulsar”, comentó, sereno, en sala de prensa. Garitanismo.

Una ausencia dolorosa y el escondrijo del vestuario

La sanción se comunicó pocos días más tarde. Dos partidos. El castigo, no por mucho que estuviera ya metabolizado en la psique del entrenador, dejó de ser doloroso. Especialmente porque le hacía no estar en el banquillo de uno de sus estadios favoritos. San Mamés, la casa del Athletic en el que se formó (y en el que sueña algún día con dirigir) fue la primera estación de este corto Via Crucis de ausencias.

Desde uno de los palcos del estadio, Garitano contempló el partido. Desde allí se comunicó vía telefónica con Pedro Hernández, uno de sus asistentes, mientras Jaime Pérez, su segundo, le sustituía en la banda. Luego, tras el partido (derrota 2-0 del Lega) Asier compareció ante los medios.

No lo hizo consumado el triunfo 2-1 frente al Sevilla, segundo (y último) encuentro en el que cumplió sanción. Jaime Pérez también le sustituyó frente a los medios por petición expresa del propio Garitano, como reveló su segundo.

En este choque, disputado en Butarque, no se pudo ver al técnico pepinero en la grada, cerca del banquillo o en el palco de autoridades. Asier siguió a los suyos desde el vestuario, en una de las televisiones que tiene el cambiador. Una posición poco frecuente. Un escondrijo del que sólo se supo tras el encuentro. Antes pocos eran los que conocían dónde se iba a ubicar el entrenador del Leganés. Era alto secreto. Prudencia propia del protagonista de esta historia. Eso también es Garitanismo.