LAS PALMAS

La Unión Deportiva es la casa de los líos

Calabazas de Jéméz. Paquito y Cristóbal toman el control.

La Unión Deportiva es la casa de los líos
Aitor Alcalde Colomer
As.com
Redacción Diario As
Actualizado a

Sumida en mil líos, el estado actual de Las Palmas, hundida como está en la clasificación y con su gente cada día más desconectada, es la consecuencia de una serie de decisiones que el tiempo ha demostrado fatales.

Los acontecimientos empezaron a precipitarse al alba del mes de julio. La UD se concentraba en Mogán el día 9, y una semana antes no tenía entrenador. Estaba ‘hecho’ lo de Roberto De Zerbi, pero este no terminaba de finiquitar con el Palermo y el club grancanario no podía esperar más. El tiempo se echaba encima hasta que Manolo Márquez recibía una llamada el 2 de julio que le podía cambiar la vida. “80 veces que me hubieran ofrecido el puesto, 80 veces habría dicho que sí”, dijo después de su marcha. Mucho antes, desde su presentación, el 4 de julio el club echaba balones fuera, improvisando una vez más. Tanto fue así que el propio Márquez confesó que tuvo coger un avión para Gran Canaria casi con lo puesto. Se impuso el discurso de que era una de las primeras opciones, cuando al contrato de De Zerbi apenas le faltaba la firma. Con él llegaron Valerón y Paquito Ortiz, símbolos del club.

Tras abandonar el equipo “por una cuestión de honestidad”, Márquez reconoció que sentía cómo no se confiaba del todo en él. “Desde el principio se notaban cosas raras”, confiesa un morador del vestuario. Empezaba torcida su etapa, inmerso en un torbellino de improvisaciones que no auguraban nada bueno. Los problemas llegaron muy pronto. “Con tanta gente de la casa, encerrarnos en el Sur no es lo ideal. Se pierde la ilusión de hacer la pretemporada. Con todo el dinero que tiene Las Palmas ahora, que nos lleven una semana a Alemania u otro país, como hacen ahora muchos equipos”, apunta otro miembro del grupo, que añade: “Si llegas a haber visto el hotel en el que nos quedamos en Estepona…”. Ni mucho menos, el equipo estaba aislado: “En Mogán nos sacamos las fotos que hagan falta, que para eso estamos. Pero es que estábamos en la habitación y la gente venía a tocarnos a la puerta” añade la misma fuente.

Márquez confesó que la idea de dimitir le rondaba desde el Carranza, y los acontecimientos se precipitaron la noche de 25 de septiembre, cuando presentó su dimisión pese a que el equipo acumulaba 2 victorias y 4 derrotas. Nada ha cambiado desde entonces, mucho menos con Ayestarán. Su llegada supuso degradar a Valerón a entrenar a equipos filiales y que Paquito, aun perteneciendo a la primera plantilla, quedara a un lado.

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Poco después le llegó el turno a Rafa Cristóbal, preparador físico al que se apartó por la supuesta mala forma del grupo. Ahora lo han repescado.

Justificación. Tras el cese de Ayestarán en la madrugada del miércoles, el club lo justificó en parte porque no podía ir en contra del clamor de su masa social, que se oye a conveniencia. Paquito y Cristóbal toman las riendas al tiempo que Paco Jémez da calabazas al club tras ser ‘perseguido’ por Ramírez, que ayer se reunió con la plantilla en El Hornillo, donde el tándem dirigió su primer entrenamiento. Quien sabe si puede ser el último en la casa de los líos en que se ha convertido la UD Las Palmas.

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