Hernán: "Sin ir a muerte con el míster no vamos a ningún lado"
No puede sentirse más orgulloso de haberse criado en el Cono Sur de la capital grancanaria: “Parece que todos son familia, nada ha cambiado”.

-¿Es peor no jugar por situación médica que técnica?
Por supuesto. A nadie le gusta estar fuera por una lesión. Me ha tocado vivir esa parte del fútbo, y he cambiado. Aprovecho cada entrenamiento, te das cuenta del mínimo detalle, que cuando has tenido la suerte de no estar tanto tiempo lesionado no percibes. El equipo no está dando con la tecla, pero creo que es momento de estar todos juntos, hay plantilla de sobra para sacarlo.
-Dijo hace unos días que para usted ya era un éxito ser uno más.
En el último año y medio recaía cada vez que veía la luz al final del túnel. Se hace duro estar con los fisios y ver al equipo entrenar y cómo estaba el año pasado. Me ha cambiado a la hora de ver de otra manera mi trabajo.
-¿Qué le pasa a Las Palmas?
No lo sabemos. Intentamos poner todo nuestro empeño para corregir errores. Parece que cuanto más trabajamos, peor nos vienen las cosas. Está también la frustración de que el grupo está intentando sacar esto. Estamos poniendo todo en los entrenamientos corrigiendo de manera defensiva. Contra el Levante, dos ocasiones y dos goles te tiran todo el trabajo de la semana. Hay que saber que están las cosas mal, pero queda mucha liga. El partido contra la Real puede ser un punto de inflexión, y ojalá consigamos la victoria que nos devuelva la confianza.
-¿Les añade presión que el trabajo de Ayestarán dependa del suyo?
Intentamos evadirnos pero es imposible; al final te llegan desde todos lados. Somos profesionales, sabemos cómo funciona esto. Nos pagan para hacer nuestro trabajo, no tenemos influencia. Si desde el club lo ratifican y los jugadores no estamos a muerte con él no vamos a ningún lado. Interesa el beneficio común. Si bajamos, baja el presidente, la directiva, los jugadores; todos. También pasa porque cada futbolista haga más autocrítica, ver en lo que nos equivocamos y saber que podemos dar mucho más. Nos la estamos jugando, las jornadas pasan. Cuanto antes salgamos, mejor.
-Usted se crió en Zárate. ¿Qué le queda de su barrio?
Sí (sonríe orgulloso). Ya me compré mi casa y dejé a mi madre tranquila. Ahora estoy viviendo solo, conociéndome como amo de casa. Me he criado en Zárate, y mi familia vive allí. Cada vez que tengo tiempo vuelvo, mis amigos están allí. Pasan los años y, al final, uno necesita lo que hacía con 14 años, que era ir a Zárate y sentarte allí con tus colegas y pegarte horas hablando. O marcharse luego todos juntos a comer un bocadillo y volver al barrio hasta las 12 de la noche. Lo echas de menos porque cuando eras un crío lo hacías casi todos los días,. De Zárate me queda el volver al barrio, saludar al frutero, a la gente de la esquina. Cuanto entras allí parece que estás con toda tu familia. Nada ha cambiado.
-¿Se le mira distinto por jugar en Primera?
La gente te mira igual. Siempre hay alguno que te comenta que a dónde has llegado después de haberte visto jugar en la cancha o en la calle. Me piden la camiseta de Messi. ¡Con lo difícil que está conseguirla para mí! La gente es muy cercana. Me ha visto crecer y no es nuevo que esté por ahí..
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-Es usted un gran jugador de Play. De manejar a Messi o CR7 a jugar contra ellos.
En la primera toma de contacto, cuando subimos, impresionan. Con los años te acostumbras. Tengo una anécdota. Entre los 17 y los 19 mis vacaciones fueron por la Península, y me gustaba visitar los estadios de cada ciudad: La Rosaleda, Bernabéu, San Mamés… Decía que ojalá algún día jugara allí. Entras en el Bernabéu, que vacío impresiona más… Se cumplió. Me acuerdo bastante. Siempre he sido más simpatizante del Madrid que del Barça, y que mi primer gol en Primera fuera allí tiene su cosa…



