Tour Francia
Bourg Saint Maurice - Alpe d Huez
Corredor Tiempo
Geraint Thomas 05:18:37
Tom Dumoulin +00:00:02
Romain Bardet +00:00:03
ATP Bastad
EN JUEGO
Richard Gasquet Richard Gasquet
Gerald Melzer Gerald Melzer
FINALIZADO
John Millman John Millman
4 4
Federico Delbonis Federico Delbonis
6 6
FINALIZADO
Mikael Ymer Mikael Ymer
6 4 2
Fabio Fognini Fabio Fognini
1 6 6
FINALIZADO
Casper Ruud Casper Ruud
7 6
David Ferrer David Ferrer
5 2
ATP Umag
EN JUEGO
Martin Klizan KLI
Robin Haase Robin Haase
EN JUEGO
Marton Fucsovics Marton Fucsovics
Marco Trungelliti TRU
Andrey Rublev Andrey Rublev
-
Felix Auger-Aliassime Felix Auger-Aliassime
-
Evgeny Donskoy Evgeny Donskoy
-
Damir Dzumhur Damir Dzumhur
-
ATP Newport
Jason Jung Jason Jung
-
Tim Smyczek Tim Smyczek
-
Ramkumar Ramanathan Ramkumar Ramanathan
-
Vasek Pospisil Vasek Pospisil
-
WTA Gstaad
FINALIZADO
Mandy Minella MIN
6 6
Johanna Larsson LAR
3 4
FINALIZADO
Viktoria Kuzmova KUZ
6 6
Veronika Kudermetova KUD
7 7
FINALIZADO
Eugenie Bouchard BOU
7 7
Viktorija Golubic GOL
6 6
FINALIZADO
Tamara Korpatsch KOR
2 2
Sara Sorribes Tormo SOR
6 6
FINALIZADO
Alize Cornet COR
6 6
Conny Perrin PER
3 3
FINALIZADO
Patty Schnyder SCH
4 1
Samantha Stosur STO
6 6
WTA Bucarest
Claire Liu LIU
-
Petra Martic MAR
-
Maryna Zanevska ZAN
-
Sorana Cirstea CIR
-
Ons Jabeur JAB
-
Vera Zvonareva ZVO
-
FINALIZADO
Anna Karolina Schmiedlova KAR
4 6 2
Laura Siegemund SIE
6 3 6

REAL SOCIEDAD 1 - REAL MADRID 3

Anoeta redime al Madrid

Zidane sorprendió con Mayoral, que metió gol y medio. Bale marcó el tercero al sprint. Isco, Asensio y Modric desactivaron a la Real Sociedad
Cristiano en el Madrid: 16 títulos, 4 Balones de Oro, 450 goles...

Salió el sol por donde menos esperaba el Madrid: Mayoral y Bale. Dos en claro riesgo de exclusión que le pusieron firma a un partido que el Madrid ganó en otro territorio, el de Asensio, Isco y Modric, que convirtieron a la Real en un equipo desvalido y sometido. Un partido de centrocampistas y también de entrenador, Zidane, cuya autoridad (y cuyos títulos) le hace valiente. Rota con frío y con calor, en duras y maduras, sin atender a más opinión que la suya.

Mejor un delantero, aun inactivo, aun novato, aun por calar, que ninguno, debió pensar Zidane. Y extremando su adicción a darle carrete a toda la plantilla puso a Mayoral en Anoeta, que de mayor quiere ser Atocha: por eso puso una grada supletoria desde la que se podían dar palmadas en la espalda al portero. Hasta que el entusiasmo por el gol de Rodrigues hizo caer una valla sobre un operador de cámara. Un accidente claramente evitable.

Con Morata y Mariano, Zidane se reservaba un goleador de guardia y otro de emergencia. Ahora sólo está Mayoral, un anotador sin aditivos, casi compulsivo. El juego apenas pasa por él.  Su trabajo consiste en desmarcarse y desmarcarse hasta que alguien se acuerde de él. O hasta que en el área la pelota sea un objeto perdido, como el caso en que nos ocupa. Mientras Ramos buscaba otra chilena, Llorente le sujetaba para evitarlo y el resto del mundo miraba al árbitro, él metió su tibia como un rayo. Un gol de espabilado. Y otro de fortuna, poco después, tras salir disparado, trastabillarse en el último control, tumbar a Elustondo con un recorte y encontrar el pie suicida de Rodrigues, que pasó la noche entre el cielo y el infierno, porque él había marcado el empate, ayudado por Keylor, y estrellado en el larguero otro remate en la misma jugada que acabaría en el 1-2.

El gol de Bale

Y es que un Madrid con enorme sentido de la responsabilidad sólo le había dejado ese resquicio a la Real, sus dos laterales, con el fantástico Odriozola de lanzador y Rodrigues de ejecutor. Un equipo en el que nada sucede sin que lo sepa Illarramendi quedó desfigurado por ese juego envolvente, acaparador, de Modric, Asensio e Isco, que en momentos de inspiración le quitan al rival la paciencia y la esperanza. De ellos fue el partido. Especialmente de Asensio, esta vez sin esas excedencias que se toma en algunos partidos y que le restan brillo. El problema es que ese tipo de juego resulta excluyente para Bale, que necesita ajetreo y espacio. Lo uno y lo otro se lo dio Isco en uno de los pocos momentos en que se encogió el Madrid. Le metió un pelotazo preciso sobre el que el galés se lanzó como un guepardo, aguantó mejor que Rodrigues la caída de la velocidad y metió su izquierda con suavidad para superar a Rulli. Su sexto gol en Anoeta, donde le gustaría que jugase siempre el Madrid. Una acción espectacular en un partido que le había ignorado.

En cualquier caso, la soberanía del equipo de Zidane resultó incuestionable, también en las bandas, donde Theo templó sus embestidas y resultó diabólico, aunque la Real tuvo un repunte al comienzo de la segunda mitad. Tuvo más que ver con la actitud que con el dibujo. Y también con el ingreso de Vela, uno de esos futbolistas capaces de dar un golpe de timón. Se le echará de menos este invierno. Con el mexicano igualó el partido pero el marcador era irremediable. Como la titularidad perpetua de Asensio y la vida en el planeta sin la bbC.

 

 

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