MÁLAGA

Recio: "Camacho era un compañero dentro del campo y un hermano fuera"

El capitán pide paciencia y confianza a pesar de la mala imagen y de las dos primeras derrotas ante Eibar y Girona. Lamenta las notables bajas que ha sufrido la plantilla, especialmente el adiós de su “hermano” Camacho. Recio apuesta por un nuevo Málaga.

Recio: "Camacho era un compañero dentro del campo
y un hermano fuera"
Mariano Pozo Diario AS

Capitán Recio. ¡Vaya salto!

Sí. En años anteriores estuve de tercer capitán. He pasado de tercero a primero por la salidas de Duda y Camacho. Es un orgullo para mí todas las veces que he llevado el brazalete. Implica el respeto que debes tener a tus compañeros y ellos a ti dentro del vestuario. Eso te lo vas ganando día a día. Es una responsabilidad. Tienes que medir mucho más tanto dentro como fuera del campo porque al final estás llevando el brazalete de una ciudad.

Podrá hablar con los árbitros… aunque eso usted ya lo hacía antes.

No concibo jugar un partido sin hablar con uno y con otro. Tengo esa forma de ser. A veces me beneficia y otras me perjudica. Los árbitros, año a año, hablan más conmigo. Espero que no haya tarjetas por protestar aunque sé que me cuesta… Siento el fútbol así y tengo ese carácter. Soy muy difícil de cambiar. Pero es verdad que en algunos momentos me paso.

El año pasado, nueve amarillas en 17 partidos.

Y hace dos años fui el más tarjeteado de la Liga.

Sólo queda Recio del partido de Champions contra el Panathinaikos de hace cinco años...

Han cambiado muchísimos jugadores. Weligton se fue y quedábamos Ignacio Camacho, Duda, Kameni y yo. Y se han ido. Plantilla nueva y con ella debemos tirar hacia adelante. El caso de Ignacio para mí es el más personal. Camacho era un compañero dentro y un hermano fuera y eso se trasladó al campo. Yo mataba por él y él mataba por mí. Me ha dado pena su marcha, pero es un bien para él si es un salto de calidad para su carrera.

¿Y cómo es este Málaga de Míchel?

El míster quiere que nos parezcamos al equipo de los últimos meses de temporada, sabiendo que es complicado mantener ese nivel. Da pena que en cuestión de dos meses o tres te desmantelen a un equipo. El equipo estaba totalmente hecho. Jugábamos de memoria. Cuando se cambian siete, ocho o nueve jugadores cuesta asimilarlo. El parón nos ha venido bien para mecanizar movimientos y mejorar cosas.

Lo que no falla es la cantera.

El Málaga tiene muy buena cantera. Es muy importante no perder esa esencia de jugadores de abajo. El míster les da confianza. ¿Toque de atención? El toque de atención más grande me lo dio mi padre en mi primer año. Me creía el rey del mambo.

Recio ya ha tenido unos cuantos entrenadores…

Entrené en la época de Muñiz y con Jesualdo Ferreira, pero debuté con Pellegrini. Con Muñiz había en la plantilla diez u once malagueños. A mí me gusta ver un Málaga con muchos malagueños porque el que es de aquí sabe lo que es la casa y lo vive de otra manera. Schuster, Juande, Gracia, Romero, Míchel... De todos se aprende. Con Lucas Alcaraz en el Granada aprendí mucho defensivamente. Volví al Málaga siendo un jugador nuevo.

Presidente sólo ha conocido a Al Thani...

Y a Fernando Sanz el año de Muñiz. Al final este es un club peculiar. Eso lo sabemos. Han pasado bastantes cosas en todos estos años que llevo aquí. Y nada de lo que pase me puede sorprender. Ahora el club está más saneado que nunca y eso es muy importante para nuestra tranquilidad y la de los aficionados. El Málaga ha estado en Segunda B y en Segunda. Y que llevemos diez años seguidos en Primera es de valorar y es para sentirse orgullosos. Y que sean mucho muchos años más, que el club siga mejorando.

¿Cómo de cerca estuvo de salir el verano pasado?

Fue más verdad lo del Sporting de Lisboa que lo del Southampton. Hubo interés de ese equipo porque fuera para allá. Pero se quedó ahí. Yo estoy contento en el Málaga y es difícil que me mueva de aquí. Me gusta estar con la familia y amigos y aquí en casa es donde mejor estoy.

La Liga no ha comenzado bien. Dos partidos y dos derrotas. Primeros nervios.

Intento aislarme de todos los temas de redes sociales y de leer cosas. Llevamos 15 días de competición. Son nueve meses. Ni esperábamos ni nos gusta estar con cero puntos. Somos los primeros que lo sabemos. Pero de ahí a ponernos nerviosos llevando sólo dos partidos de Liga, es exagerar muchísimo. A la gente lo que le puede preocupar, más que los cero puntos, son las sensaciones y eso a mí me preocupa más.

¿Recio hasta cuándo tiene contrato?

Hasta 2021. No se me pasa por la cabeza estar en otro equipo que no sea el de mi ciudad. La carrera de un futbolista es corta pero valoro mucho la calidad de vida. Prefiero ganar menos y tener una calidad de vida buena a ganar más y estar todo el mes triste y aburrido. Aquí sí estoy feliz.

¿Cuáles son los objetivos del equipo?

Yo no quiero ni escuchar la palabra Europa porque el año pasado se habló de Europa y antes de llegar Míchel hubo un momento en que estábamos a cuatro puntos del descenso. Fuimos a Gijón a jugar para ponernos incluso a un punto. Los objetivos los irá marcando el equipo. Cuando llevemos dos o tres meses de competición, hablaremos de unos objetivos.

Míchel es muy exigente.

Mete caña. Pero es un tío cachondo al que le gustan las bromas. Cuando estos entrenadores se ponen serios es cuando más cuidado tienes que temer, porque es entonces cuando está mosqueado de verdad. Todos en algún momento le hemos visto serio y dando algún tirón de orejas. Nos da consejos para mejorar. Es importante que el equipo crea al entrenador.

A Míchel le gusta jugar con esquemas diferentes.

Él tiene esa variedad. A él lo que le importa, más que el sistema, es que tengamos movimientos hechos. El año pasado cuando vino hubo partidos que los jugamos con línea de tres en defensa. Contra el Barcelona, Atlético, en el campo de la Real Sociedad... En otros jugamos con defensa de cuatro y los dos esquemas funcionaron. Con los dos sistemas el equipo sabía a lo que jugaba. Y eso es lo que debemos conseguir este año.

¿Qué mensaje le lanza a la afición?

Ya demostraron de lo que son capaces contra el Eibar. 24.000 y jugándose un lunes a las diez de la noche. Yo entiendo a los aficionados cuando están desilusionados con todas las cosas que han pasado este verano, con todas las ventas y que no se traigan a jugadores que ellos se esperan. El aficionado tiene derecho a dar su opinión. Para eso paga el abono durante todo el año. Lo que les puedo transmitir es que tengan tranquilidad y confianza en nosotros porque esto sólo acaba de empezar y llevamos 15 días de competición. En nueve meses habrá momentos buenos y otros duros. En todos los años que llevo aquí han estado siempre. Somos un equipo que debemos tirar de todo. La afición nos lleva en volandas para conseguir el objetivo que es mantenerse en Primera. Y jugar menos lunes. Las televisiones mandan y el dinero también. Me fastidia por los aficionados. Un sábado por la tarde o un domingo puedes ir al fútbol con tus hijos, pero no un lunes. A mí no me gustan los lunes y veo protestas en el fondo de La Rosaleda. Los veo en todo su derecho de protestar.