AS COLOR Nº43

El regreso de la leyenda: Yuri

Tras jugar una temporada en el Qingdao Huanghai chino el brasileño regresa a la Ponferradina. Con 238 partidos como blanquiazul, anotando 96 goles, Yuri una institución en el Toralín.

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Yuri celebra un gol ante el Lugo en Copa del Rey.
LUIS DE LA MATA

Muchos forman parte de nuestra historia, sólo unos pocos se convierten en leyenda”, así, con esa pancarta se despedía hace un año la afición de la Ponferradina de Yuri de Sousa. Mientras, el jugador les correspondía “esto no es un adiós, es un hasta luego”. El nombre de Yuri en el fútbol español está ligado al de la Ponferradina, y el del equipo blanquiazul al del delantero de Maceió (Brasil).

Hasta su marcha al Qingdao Huanghai, equipo de la segunda división china, el 10 blanquiazul había sumado 237 partidos y 96 goles en las seis temporadas y media que permaneció en la capital del Bierzo. Yuri ha vivido los mejores años del club, ha logrado dos ascensos y jugado en segunda cinco de las seis temporadas que el equipo ha estado en esa categoría.

El fútbol modesto también tiene sus leyendas, y en estos casos su importancia se torna mayor. La decisión de Yuri no fue sencilla, pero ante sí tenía una oportunidad irrepetible. “Al equipo chino llegó un entrenador español y se pusieron en contacto con mi representante y el club. Hubo acuerdo, yo di el OK, pero me costó. Fue una decisión muy difícil, pero tenía que mirar por mi familia, la oferta económica era muy buena”, recuerda.

José Fernández Nieto, presidente de la Ponferradina, consuela a Yuri en su despedida.

El brasileño puso rumbo a China, allí, en una liga exótica siguió haciendo lo que mejor sabe hacer, marcar goles. “Me llevé una sorpresa positiva. Es un gran país, con gente muy acogedora. He dejado muchos amigos. El fútbol está en crecimiento, fue muy positivo jugar allí”, asegura.

Mientras, a 9.734 kilómetros de distancia su ausencia se hacía notar en Ponferrada. El brasileño se fue siendo el máximo goleador del equipo, con 10 goles, posición que mantuvo hasta el final de temporada. Los bercianos no encontraron un sustituto que garantizase los goles del capitán. Yuri era parte importante del equipo y el club lo notó. La Ponferradina acabó descendiendo en la última jornada, tenía muchas paletas para quedarse, pero no pudo ser, como en el resto de la segunda vuelta falto el gol.

Yuri, nunca quitó el ojo de su equipo, porque aunque ya no jugase allí sus colores ya son para siempre el blanco y azul. Ese día, el brasileño pasó una de las peores noches de su vida. La Ponferradina se la jugaba y él no podía hacer nada. “Por el cambio horario fue complicado, la Ponfe jugaba a las 2 de la madrugada de allí y tenía partido al día siguiente. Intenté dormir, pero no pudo y tuve que escucharlo por la radio. Cuando terminó lloré, fue un día muy triste para mí”.

Tras el descenso llegó el momento más crucial de la liga China. El Qingdao rozó la gesta de asencer, pero en la última jornada se quedaron fuera. “Fue una pena, hubo un triple empate y nos quedamos fuera por un gol. Fuimos terceros y ascendían dos. Pese a ello estoy contento porque el equipo nunca había luchado por esos objetivos”, afirma

Yuri festeja un gol con el Qingdao Huanghai.

Yuri festeja un gol con el Qingdao Huanghai.

Las vacaciones comenzaron para Yuri y antes de viajar a su Brasil natal pasó unos días en Ponferrada, ciudad de adopción. La situación de la Ponferradina no era buena. El equipo, llamado a estar peleando por la primera plaza, no arrancaba y ni siquiera estaba en play-off. Todo un palo para la afición, que anhelaba al capitán.

El mercado invernal llegó, la dirección deportiva blanquiazul se puso manos a la obra a reforzar el equipo. Caras nuevas para revertir la situación, pero la que cambió la ilusión de la gente fue la de un viejo conocido, el capitán, el berciano de adopción: Yuri de Souza. “En China le dijeron a mi representante que quería cambiar de extranjeros y se llegó un acuerdo para rescindir. Entonces recibí la oferta de la Ponfe, también otras de equipos de superior categoría, pero yo echaba de menos Ponferrada y tenía claro que quería estar aquí”, afirma el brasileño.

Cuando la Ponferradina hizo oficial el regreso, la ciudad estalló en júbilo. La ilusión volvía a las gradas del Toralín, Yuri estaba de vuelta, el equipo logrará el objetivo. Ese es el mensaje que ahora se destila de la afición. Mientras, la leyenda carga con ese peso, “está difícil, pero queda mucha liga. He venido a sumar a un gran grupo, que con los refuerzos que hay ojalá podamos cumplir el objetivo del año”. Yuri es consciente de la complicación, pero confiado cree que no hay dos sin tres y que volverá a ver la Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada abarrotada al grito de “este equipito es de Segunda”.

Yuri celebra con sus compañeros la victoria ante el Sant Andreu en el partido de ida de la final del play-off de ascenso. Eliminatoria que supuso el segundo ascenso de los blanquiazules.