La plantilla del Espanyol firma el sueño de los niños pericos
Más de 1.500 pericos acudieron a la jornada de firmas de la plantilla. Tamudo fue uno de los más aclamados, también por los padres. “Eres imperial”, le decían.


El padre de Raúl, un niño de siete años que entra como un torbellino en la jornada de firmas de los jugadores del Espanyol, le calma y le fotografía mientras pasa, uno a uno, su póster para que le estampen la firma. Ataviado con la tercera camiseta, roja y blanca, espera con ansia llegar a la altura de Pablo Piatti, nombre que tiene grabado en su prenda. Ni corto ni perezoso, se quita la zamarra. Expuesto, su ídolo se la firma y le mira atónito, mientras el niño, con una sonrisa de oreja a oreja, se la vuelve a poner y el argentino no le quita ojo. “Antes le gustaba mucho Hernán, pero ahora se ha aficionado más a Piatti”, relata su padre. Le van los extremos.
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Raúl es uno de los más de 1.500 pericos que ayer acudieron a una jornada de firmas exitosa, plagada de ausencias y de esperas, como es habitual. El club se vio obligado a cerrar puertas ante la avalancha de aficionados, y los jugadores, que finalizaron a las 12:15 el entrenamiento (estaban previstas las firmas para las 12:30), fueron apareciendo a cuentagotas a partir de las 13:00. Faltó Quique Sánchez Flores, Felipe Caicedo y los cinco jugadores que jugaron con la selección catalana (Aarón Martín, Álvaro Vázquez, Gerard Moreno, Marc Roca y Víctor Álvarez), pero sí estuvieron el resto de jugadores del primer equipo y los canteranos Andrés Prieto y Óscar Melendo, así como uno de los protagonistas de niños… Y sobre todo, de padres: Raúl Tamudo.
“Eres imperial”, dijo uno de los padres. “Desde aquel gol al Hércules. Siempre tú”, añadía otro. El máximo goleador de la historia perica cerró la fila de firmas y se llevó los elogios de la otra generación, la que le ha visto golear durante más de una década. “Mira, él es de Osuna”, le recordaba una madre a su hijo cuando pasó por al lado de Javi López, que estaba junto a Víctor Sánchez y David López, tres pesos pesados y amigos del vestuario. “Es algo muy bonito poder estar con los niños. Lo hacía también en otros clubes y creo que es un buen recuerdo”, comentó José Manuel Jurado.



