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ESPANYOL

Un portero y sus 23 guardianes

Los alumnos de la Universidad de Quique empiezan a doctorarse... Mientras el Barça se cuestiona el estilo de Luis Enrique, el Espanyol parece encontrar su camino.

Un portero y sus 23 guardianes
RODOLFO MOLINA

Ansiado top-10. Diego López atrapó el balón alzando sus largos brazos y Del Cerro Grande señaló el final. No pudo reposar el cuero en mejores manos ni tampoco resumirse de forma más adecuada lo que pasó durante 93 minutos que pueden suponer un punto de inflexión para el Espanyol, un equipo que crece en cada jornada, seguro de sí mismo, inmerso ya en ese top 10 (antes top-8) que proclama Ramon Robert. Nueve partidos seguidos sin perder, siete de ellos con la portería a cero, cada vez sumando más jugadores y más conceptos. Los alumnos de la Universidad de Quique empiezan a doctorarse.

Récord en la meta. Y uno de los más diestros es Diego López, quien superó el récord de Kameni (550), aunque Cop rompió esa trayectoria y lo dejó en 586. La importancia de tener un portero sólido se comprobó en el duelo de ayer: Pichu Cuéllar erró en la salida del 1-0 de Caicedo, y el gol de Leo Baptistao vino precedido de una gran intervención de Diego, quien desvió a un costado un remate de cabeza del equipo rojiblanco. Una más de las muchas paradas de mérito del gallego, quien vio como los aficionados corearon el “Diego, Selección”, sus compañeros le abrazaban y el vídeomarcador le dedicó ese minuto 54, segundos después de que Caicedo abriera la lata.

La unión es la fuerza. A las buenas noticias por los resultados se suman las que ofrecen algunos jugadores. Caicedo, como reconoció Quique en sala de prensa, ha seguido un proceso más lento. Poco amante de las ataduras tácticas, el ecuatoriano, que no cuajaba con el madrileño, se reivindicó con su gol y su trabajo; dos palabras, las de esfuerzo y rendimiento, que son indisociables para el entrenador. Se sumó Álvaro Vázquez, más chisposo y vertical que en sus apariciones de septiembre. Es tan fiable ya la organización defensiva perica y la cooperación de todo el grupo que Quique se permite alinear a cuatro delanteros. Como dijo Fuego: “Hay que felicitar también a los que no juegan, porque en los entrenamientos nos hacen subir el nivel”. Diego López y sus 23 guardianes, entre los que también está Roberto, parte importante de este proceso.

La mirada de Chen. Por primera vez desde que es presidente y propietario, Míster Chen vio ganar en persona al Espanyol. Ya era hora de que el empresario se quitase de encima ese peso y viviera lo que es ganar un partido de su equipo, a lo que se tiene que acostumbrar el equipo blanquiazul de aquí en adelante hasta alcanzar esa Champions anhelada. Nadie va a frenar euforias. Quique no es mal agorero, es realista, entiende el negocio y no hay rumor que le despiste.

Camp Nou: el reto. Llegará el Espanyol al derbi en el mejor momento y el Barcelona en época de dudas. No son este tipo de partidos reflejo de los momentos de los equipos, pues el perico ya sabe lo que es ganar allí siendo último o perder de forma estrepitosa cuando se creía en algo grande, pero sí es un síntoma de conquista. La pizarra de Quique empezará a echar humo desde hoy mismo, intentando descifrar cuáles son los puntos débiles del equipo azulgrana y qué jugadores son los idóneos. Mientras el Barça se cuestiona el estilo de Luis Enrique, el Espanyol parece haber encontrado su camino.