FEDERACIÓN DE FÚTBOL DE MADRID | PACO DÍEZ

“Si gano acabaré un sueño y si no, seguiré en una ONG”

Paco Díez es profesor de Educación Física. Ahora pugna con Galán en las elecciones a la FFM tras ser vicepresidente con Temprado 28 años.

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“Si gano acabaré un sueño y si no, seguiré en una ONG”

—¿Optimista o inquieto ante las elecciones?

—Soy optimista siempre. Madrid sabe de mi trayectoria con el fútbol modesto. Llevo 28 años al lado de don Vicente Temprado (actual presidente), un ejemplo. He aprendido mucho.

—¿Cuál es su mejor baza?

—Mi ilusión, mi pasión y mi experiencia. No defraudaré. Lo mío es el fútbol formativo. La puesta en marcha del fútbol-7 fue una revolución. Me dedico a la enseñanza y me gusta ir a los campos modestos más que a los de Primera. Estudié lo que se hacía en el extranjero y solicité hace mucho a mi colegio, el Valdeluz, que me dejaran experimentar. Eso que empezó como una aventura lo llevé a la Federación. En Madrid ya hay 2.285 equipos y el fútbol-7 se juega en toda España. Mi gran satisfacción es haber contribuido a la formación de muchas generaciones. Quiero devolver a la sociedad todo lo que me ha dado. Ahora, el 35% de las fichas de la Comunidad (30.000) son de críos. El fútbol no es sólo fútbol. Es la parte integral más importante en la formación de un chico.

—¿Cómo llegó a la Federación?

—Por Temprado. Entrené hasta a un equipo suyo, el Periso CF. Sabía de mi dedicación. Me dijo que fuera vocal, pero soy inquieto y no podía estar en un despacho, así que me volqué en ejecutar mis planes para la base. Si gano acabaré un sueño.

—¿Cuándo decidió presentarse a estas elecciones a la FFM?

—Temprado me dijo hace seis meses que lo dejaría y que yo era ideal. Es un honor. Me lo pone fácil: deja un gran legado.

—Así que será continuista.

—No. Voy a aprovechar lo que se ha hecho bien. No me puedo comparar con él. Es modélico.

—¿Qué mejorará a corto plazo?

—No se puede entrar como un elefante en una cacharrería. Quiero que los entrenadores y preparadores físicos estén totalmente titulados. Esa gente trata con las joyas más preciadas, que son nuestros hijos y nietos, y tienen que estar muy formados. Después mejoraría la comunicación. Hay que vender mejor el producto. Quiero un gabinete de prensa globalizado para todos los clubes. Se necesita atención profesionalizada al cliente los fines de semana. Y, cómo no, pondré la tecnología al servicio del deporte. La intranet con las licencias es el ejemplo.

—¿Y las finanzas? Todo se ingresa a costa de los clubes.

—Me preocupan. No nos podemos conformar con no subir las cuotas. Vamos a vender nuestra marca. Tenemos 105.000 licencias y eso equivale a 800.000 personas siguiéndonos. Y ojo, Hacienda va a entrar en el fútbol modesto y hay que formar a los directivos para que se sientan respaldados y para que sepan hacer las cosas. No sólo vale la buena voluntad. Va a haber una asesoría permanente y gratuita. También me comprometo a que los presidentes tengan un seguro de responsabilidad.

—¿Qué es lo que más le preocupa a los que deben votar?

—Varia. La gente quiere que seas claro. No prometeré lo que no puedo cumplir. Está pasando con los 71 campos de tierra. No sé qué dicen por ahí (evita nombrar a Galán, su rival). No se le puede decir a un municipio así como así que haga un campo. Hay problemas económicos. Lo que sí puedes prometer es ayuda y emitir un informe favorable. No tenemos recursos propios. Dependemos de terceros.

—Si se contará siempre con el 1% de las quinielas...

—El problema es que cada vez nos cortan más el grifo las instituciones. Y es justo. La situación no está para tirar cohetes. Hay que mantener tres campos propios. Cada campo nuevo puede costar 200.000 euros. ¿Pero quién lo debe hacer? La ley no permite en una parcela municipal inversiones privadas. No somos propietarios…

—¿Qué le parece Galán?

—Me preocupo de lo mío. Hay que ser respetuoso. Ese señor ha faltado a mi presidente, que es un referente de vida. Le ha llamado dictador. Le acusa de llevarse dinero de la FEF. Mi estilo no es hablar de los demás. Yo no me meto con él.

—Dijo en AS que usted le desprestigia con Villar y Rubiales.

—Entre en mis redes sociales y mire si en algún momento me dirijo a él. Él, sí. Se enfrenta y denuncia a todos. Rubiales me llamó para darme ánimos. Pero es que lo conozco desde hace mucho. (Galán) Dice que le sobra el dinero y que yo sólo soy un profesor... Estoy muy orgulloso. Por cierto, él tiene una empresa que le hace competencia a la Madrileña y eso es… De Villar no he recibido ayuda porque no tengo hilo directo con él. ¿Que ve una mano negra? Siembra odio y recogerás odio.

—¿Conocía a Galán antes?

—No. De lejos. Sé de él que le ha denunciado AFE. Allá su conciencia. Si algún día dice que insulto o difamo y la justicia así lo ve, me voy a mi casa porque entonces no podría mirar a mi familia a la cara. Tengo mis principios religiosos: estoy para servir a la gente y no para servirme de ella.

—¿Es favorito?

—Voy bien. No estoy estresado. Murió mi cuñado y hace ocho meses su mujer. Mis sobrinos se han quedado sin padres. Eso sí es un problema. No es un buen ejemplo las campañas de insultos. Si para ser presidente tengo que ser barriobajero, automáticamente me voy a mi casa. Sería engañar a todos. Su objetivo (el de Galán) es ganar dinero y el mío, cobrar mi pensión. No aspiro a un Ferrari. Aspiro a ayudar.

—¿Qué es lo primero que hará si gana las elecciones?

—Agradecer, ayudar, atender problemas y trabajar con un tope de ocho años para los que me votaron y para los que no.

—¿Y si pierde?

—La vida no es el fútbol. Me iré con la desilusión de no terminar un sueño. Seguiré trabajando para una ONG. Para el Banco de Alimentos y Cáritas. Algunos se reirán. Y si no, me iré al monte con mi perro, que me encanta. Me vale con poco. Sólo tomo té y coca-cola. Estaré siempre al servicio del fútbol. No me traumatizaría. No me juego nada.