El Betis, sin recetas para brillar en el Benito Villamarín
La derrota ante el Espanyol expone el escenario de sus tres últimas ligas de Primera: sólo doce victorias.


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"Se está complicando jugar en casa". La sentencia es de Gustavo Poyet, que centra el lanzamiento de dardos de la afición tras una derrota ante el Espanyol que expone con claridad la situación del equipo verdiblanco en las últimas tres campañas de Primera División: sólo fue capaz de ganar doce partidos, mientras que sumó once empates y veinte derrotas. El técnico uruguayo tampoco encuentra las llaves para devolver a Heliópolis la senda del triunfo: sólo venció ante el Málaga en esta campaña y su futuro en el banquillo verdiblanco ya se aleja de la fiabilidad.
El Betis convirtió Heliópolis en un escenario en el que ya no es capaz de generar un plus que otorgue argumentos para la victoria. El llamamiento a la afición el pasado verano volvió a obtener respuestas y un número de abonados que refleja que el poder social del club sigue siendo una de sus escasas virtudes en la actualidad. Mientras la afición bética no falla en cada cita del Villamarín, el equipo sigue sin encontrar el rumbo ni un juego consistente que frene los pitos. Llegaron los primeros hacia el técnico frente al Real Madrid y este domingo ante el Espanyol volvieron a ser casi unánimes en torno a la figura del uruguayo, cuestionado por su escasa capacidad por resolver los problemas que se encuentra el equipo en el terreno de juego. Durante el segundo tiempo, Poyet no salió del banquillo: "Quería que el equipo jugara y no estuviera pendiente de mí". No ocurrió ninguna de las dos situaciones. Antes de la cita ante el Villarreal, todas las miras se centran en la figura del entrenador verdiblanco, incapaz hasta el momento de encontrar las llaves del equipo que Torrecilla fabricó para él.



