LA INTRAHISTORIA

Leo Messi-Zabaleta: una década de amistad en Barcelona

La rivalidad entre Barça y Espanyol acabó por grapar una amistad que comenzó con un mismo objetivo: buscar la gloria para el fútbol argentino.

Barcelona-Manchester City en directo

Pablo Zabaleta es una de las pocas personas a las que Lionel Messi se lo perdonaría todo. Incluso la celebración que tuvo el lateral en la grada del Camp Nou la fatídica noche para los culés conocida como Tamudazo o que sea el único futbolista del Manchester City que sepa lo que es ganar (0-1) en el Camp Nou (Trofeu Gamper 2009). La rivalidad entre Barça y Espanyol acabó por grapar una amistad que comenzó en los aeropuertos y con un mismo objetivo: buscar la gloria para el fútbol argentino. Ambos levantaron el ánimo de un país futbolísticamente deprimido y fueron el estandarte de una generación de jugadores llamada a ganarlo todo: conquistaron en 2005 el Mundial Sub-20 y tres años después el oro en los Juegos Olímpicos, siempre con Zabaleta de capitán y con Messi de estrella.

Barcelona se convirtió para los dos en un plató de aventuras. Cuando comenzaron a soltarse, ambos eran jóvenes. Y solteros. Zabaleta nunca olvidará el día que Messi hizo su primera obra de arte, el golazo al Getafe. No lo pudo ver. Estaba cenando con unos amigos, pero la llamada de un colega le puso en alerta. “Es un animal”, dijo entonces el españolista del culé y al día siguiente cancelaron una reserva en un restaurante, ante la falta de intimidad, para pasear por el Born y comer en un lugar tranquilo, tratando de disfrutar de las últimas horas de anonimato.

Les dio para ir a ver a Rafa Nadal al Trofeo Conde de Godó o para disfrutar de las milanesas de la añorada Las Cuartetas. Disfrutaron de conciertos, de buenos asados y fraguaron una amistad que ya dura una década, con Barcelona como plató.