La tribu de los López
El gol de Willian José, tocando el cielo de Anoeta y alzándose por encima de la defensa perica, supuso la metáfora perfecta de un partido ‘made in Aguirre’.


El cielo de Anoeta. El gol de Willian José, tocando el cielo de Anoeta y alzándose por encima de una defensa perica incrustada en la portería de Diego López, no solo significó el 1-1. También supuso la metáfora perfecta de lo que fue el segundo empate del Espanyol en esta Liga. El equipo blanquiazul recordó al de Javier Aguirre, con únicamente un tiro a puerta y un esfuerzo encomiable en el repliegue: una estrategia a la que recurrió el técnico por las circunstancias de las dos últimas semanas. No es este el Espanyol que desea el entrenador ni tampoco toca sacar conclusiones precipitadas.
El primer López. Los López (Diego, David y Javi) fueron los protagonistas de un partido que dejó la delicia del gol de Piatti, algunos detalles de Baptistao y Gerard y el mal partido de Hernán, a quien la tostada siempre le cayó por el lado de la mantequilla. La estrategia perica estuvo marcada por David López. El mediocentro canterano, que actuó de central, no puede exponerse a una defensa abierta, al galope, por lo que el equipo decidió defender más atrás, con todos los pros y los contras que se vieron en el partido.
Polivalencia. Sereno y siempre bien colocado, David debutó como apagafuegos y aprobó: poco pudo hacer en el tanto del gigante Willian. Quique está demostrando que el equipo tiene unos patrones pero que lo que le define es la flexibilidad: ante el Sevilla jugó un partido loco, contra el Málaga ofreció dos caras opuestas y ahora ante la Real mostró su faceta más conservadora y de contraataque.
El segundo López. Con apenas una semana de entrenamientos, y aunque en las sesiones siempre se ha colocado en el equipo titular, Diego López sentó a Roberto Jiménez. Finalmente, el portero titular del Espanyol no es ninguno de los que hizo la pretemporada con el técnico. Pau (otro López) está en Londres y Roberto, parece, que se pasará más tiempo cerca del entrenador del que quisiera. El portero más alto de la Liga dominó el juego aéreo, demostró su precisión con el pie y su seguridad.
Extremos pericos. Está siendo el Espanyol un equipo de extremos, en todos los sentidos posibles de la RAE. Y ayer se nubló cuando perdió esa velocidad, dejó de amenazar a los laterales vascos y se echó para atrás. Sin Hernán ni Piatti, Sevilla y Jurado no lograron ni tener el balón ni aportar profundidad, por lo que la Real se comió al equipo perico. Al menos, Quique sigue sin perder ante la Real, con seis victorias y tres empates. Un premio este último 1-1 después de, por ejemplo, ir por detrás en la posesión con contundencia (74%-26%).
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El tercer López. El técnico quería cambiar la mentalidad del equipo y se dio cuenta ayer que en el Espanyol a veces pasan cosas inauditas. El único lateral derecho de la plantilla es Javi López, y pidió el cambio, por lo que trastocó los planes del técnico, al ver que sus delanteros se quedaban sin gasolina. Tuvo que sustituirle Víctor Sánchez, que cumplió 200 partidos en Primera y podrá explicarle a sus nietos que era un jugador total.
En construcción. La Real Sociedad lleva tiempo con Eusebio y juega de memoria, con sus carencias y virtudes, mientras que el Espanyol sigue en construcción y su proceso de crecimiento es más lento que el esperado. Llega el Real Madrid el domingo, un buen día para consolidar conceptos dejando a un lado el resultado. O no. El Espanyol es, como mínimo, impredecible.



