"La experiencia da autoestima, seguridad y también mentalidad"
El psicólogo Marí analiza cómo “entrenar la mente” y valora la plantilla del Espanyol, la más veterana de la Liga.


"Hay que entrenar la mente". La frase que pronunció Quique Sánchez Flores después de que su equipo dejase escapar la victoria ante el Málaga, con fallos de concentración y de enfoque del partido después de recibir el 2-1, pondrá a prueba el viernes en Anoeta la fortaleza del conjunto perico. Desde la psicología se entienden perfectamente las palabras del entrenador, porque estar preparado mentalmente forma parte del entrenamiento. "Preparar la mente significa hacer dos cosas: ejercitar los procesos psicológicos que intervienen en el juego, como por ejemplo la concentración, y pulir las creencias. Las que más facilitan el rendimiento son las flexibles y nada limitantes. Os pongo un ejemplo de cada punto. Agotar con ejercicios físicos a los jugadores y pedirles al final del entrenamiento, cuando más cansados están, que realicen un ejercicio donde deben anticiparse a la acción del rival, implica entrenar el mantenimiento de la concentración bajo fatiga. Si un jugador cree que únicamente jugará bien si calienta perfectamente, tiene un problema. Si no saca un diez calentando, no le vale ni un ocho, ni un nueve, creerá que ya no podrá jugar bien el partido. Como si su rendimiento sólo dependiera de la calidad de su calentamiento. Un psicólogo le ayudaría a cambiar esta creencia por otra que dijera algo así: 'si no caliento lo suficiente, tengo menos posibilidades de empezar enchufado el partido", intenta escenificar Pep Marí, psicólogo deportivo acostumbrado a tratar a deportistas de alto rendimiento.
Mensajes. Uno de los aspectos que está de moda en la psicología, y que han repetido deportistas como Mireia Belmonte o Carolina Marín después de sus oros olímpicos, es lo que Marí define como "controlar lo controlable". Lo argumenta: "La idea es centrar a los jugadores en aquello que depende solamente de su voluntad. Así la plantilla irá recuperando progresivamente la confianza en sus posibilidades. Para ello les sería de gran ayuda un programa de establecimiento de objetivos. Marcárselos en las tarea, cada vez más difíciles, individuales y colectivos. Si los van alcanzando en los términos previstos, con los medios dispuestos, irán recuperando la confianza en su sistema de juego", analiza, mientras intenta seguir siendo gráfico. "Un jugador, mientras está disputando el partido, sólo puede estar pendiente de dos cosas: de hacer aquello que depende exclusivamente de sí mismo y que le ayuda a jugar a su nivel (a esto le llamaremos tarea) o de conseguir cosas, por ejemplo jugar bien o ganar el partido (a esto le llamaremos resultado). Lo primero, depende sólo de los jugadores. Lo segundo, se escapa de su control", proclama.
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Hablador en los entrenamientos, Quique intenta animar a los jugadores en cada ejercicio, realizando además tareas, como relata Marí, en las que están claras las consignas y los objetivos. La confección de la plantilla, en la que destacan los jugadores veteranos (es el Espanyol el club de Primera con mayor media de edad, 28,5), es un punto a favor para el psicólogo, más aun después de haber sufrido temporadas atrás con resultados y proyectos poco motivantes. "La experiencia aporta seguridad, autoestima y mentalidad. La seguridad la concede disponer de una manera efectiva de hacer las cosas. Estos jugadores tienen este método, de lo contrario no hubieran triunfado en sus anteriores equipos, y lo pueden compartir con el equipo técnico y con la plantilla. La autoestima de los jugadores que ya estaban en el grupo sube con estas incorporaciones, pues saben que con la aportación de los recién llegados el equipo es más fuerte y tiene más opciones. Y la mentalidad ganadora se contagia", argumenta.
El psicólogo, quien trabajó con Miguel Ángel Lotina en el club, finalizó así su exposición a este diario: "El perico debe enchufarse de optimismo".



