Nainggolan marca, Bélgica es segunda y despide a Ibrahimovic

  • 1ª Parte
  • 15'
  • 30'
  • 2ª Parte
  • 60'
  • 75'
  • 90'
Suecia

32' Ekdal

35' Erik Johansson

62' Sale Marcus Berg entra Guidetti

69' Sale Larsson entra Durmaz

81' Sale Forsberg entra Zengin

Bélgica

29' Meunier

45' Witsel

70' Sale Carrasco entra Mertens

83' Nainggolan

86' Sale Lukaku entra Benteke

92' Sale Hazard entra Divock Origi

GRUPO E | SUECIA 0-BÉLGICA 1

Nainggolan marca, Bélgica es segunda y despide a Ibrahimovic

Un golazo del belga en el 86' confirma a los belgas por el lado fácil del cuadro. El delantero y Suecia se van con una pobre imagen. Bélgica, ante Hungría.
Bélgica-Chipre

Con lo justo y sin lustre, Bélgica aprobó la oposición y confirmó su presencia en los octavos de final con una faena de mínimos. No tiene, por ahora, porte de equipo campeón, pero nadie puede discutir su fervor y hambre, más afilada que nunca al caer en la parte más benévola del cuadro. Derrotó a una Suecia que no da para más, atada al ingenio de Ibrahimovic que apareció sólo en pequeñas dosis. Se despide de la selección sin romper su leyenda negra en las competiciones de postín.

Madrugó el partido con genio. Bélgica brotó ardorosa a los pies de Hazard y De Bruyne, recuperados ya para la causa. Con brío, desataron el cordón sueco, pero Witsel y Lukaku no atinaron en la finalización. Suecia encontró refugio en las jugadas de estrategia. Courtois, sin brillo durante todo el torneo, emergió en un remate en posición acrobática de Berg. Entre el griterío, nadie impuso cordura. Suecia no quiso, Bélgica fue incapaz.

Estaba obligada Suecia a dar un paso al frente. Amaneció enérgica tras el descanso, con otro corte y asumiendo mayor riesgo ofensivo. Ibrahimovic espabiló a ratos, aunque sin continuidad. No fue la mejor despedida, escaso de relevancia en otra cita de enjundia, el mal endémico de su impresionante legado en la selección nórdica (116 internacionalidades y 62 goles). En su favor, hay que decir que no se escondió. Incluso marcó, pero Brych lo anuló por juego peligroso previo de Berg.

Con el resultado en el aire, Bélgica jugó con fuego. Quedó expuesta a cualquier fogonazo de Suecia. Es un problema estructural. Los diablos rojos acusan una deficiencia de peso. Adolecen de gobierno. La falta de jugadores de poso en la medular, donde Wilmots antepone el músculo a la pausa, desnuda con asiduidad su armazón. Cualquier rival con cierto excedente de calidad (o sin él) le genera dificultades casi sin quererlo. 

A Bélgica sólo le va la marcha. Un equipo de ráfagas, de transiciones apresuradas y vuelo ágil. Se contenta únicamente corriendo sin piedras en el horizonte. Con Suecia en busca de la carta ganadora, Isaksson se agrandó al frenar el látigo de Kevin De Bruyne, Mertens (sustituto de un desconocido Carrasco) y Lukaku. Replicó Suecia, otra vez a balón parado. Granqvist inspiró el sueño sueco con un cabezazo picado que De Bruyne sacó bajo los palos. Roto el encuentro, Nainggolan abotonó la clasificación belga con un disparo tremendo y mandó a la lona a Suecia, arrinconada ante la falta de tiempo y carente de depósito físico para responder. Bélgica atisba ahora el lado más amable del cuadro cuyo primer rival que aparece es Hungría. Suecia dice adiós sin honores añorando ya la figura de Ibrahimovic.

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