GRUPO F | ISLANDIA 2-AUSTRIA 1

Islandia da la campanada en el 94' y Alaba hace las maletas

Traustason marcó 'in extremis' para conseguir la victoria ante Austria y arrebatar la segunda plaza a Portugal. Islandia se enfrentará a Inglaterra.

Islandia da la campanada en el 94' y Alaba hace las maletas
Alfredo Matilla
Redactor Jefe
Nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real, 1982), es redactor jefe. Licenciado en Periodismo, entró en AS en 2005, donde pasó por la sección del Madrid, fue Delegado en Cantabria (2008-2012) y jefe de sección de AS.com (2012-2022). Tras su paso por Relevo, regresó a casa en 2026. Es Máster en Psicología Deportiva y autor del libro 'Por si acaso'.
Actualizado a

Un partido poco atractivo por el cartel se convirtió en una verdadera fiesta. Por lo visto durante noventa minutos trepidantes, con una batalla a pecho descubierto, y por una inesperada sorpresa final: Islandia, debutante, está en octavos tras acabar segunda y avisa a Inglaterra de que está invicta, que defiende con maestría y que contraataca con un cuchillo entre los dientes. Así tumbó a Austria, una de las decepciones, que despertó demasiado tarde a lomos de Alaba y Baumgartlinger, entre el pánico y el rubor.

Islandia ganó en la última jugada, pero no por casualidad o suerte. Primitivo o no, tiene fe en su estilo, con una defensa de granito y poderío en la estrategia. Dio el primer aviso con un zapatazo de Gudmundsson y tomó ventaja tras otro saque de banda al área que Bodvarsson atinó a empalmar entre estatuas. La grada, una marea de camisetas azules, sonrisas y cabelleras rubias, se confundía con el cielo y los ángeles.

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Austria, sin marcar un gol en la Euro a esas horas, se vio obligada a reaccionar. Con un juego más alegre y vertical que de costumbre. Poco a poco fue metiéndose en el partido, hasta que un penalti a Alaba que le podía haber hecho resurgir, acabó por deprimirle. Dragovic estrelló el lanzamiento a la madera. Un palo.

Los cambios de Koller mejoraron a Austria. Y con ellos llegó el empate que le dejaba a un escalón de pasar (sin deber) y que ponía a Islandia en el alambre y tercera. Schöpf dribló en el área y por fin Austria celebró. Desde ese 60’ hasta el final, el balón fue de Austria, y la precipitación, mientras que de Islandia fue la angustia y la contra. En una de ellas, en la última, la mejor; Traustason acabó de confirmar una hazaña y de dar el pistoletazo de salida a las vacaciones de Alaba y una tropa sin carisma.

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Islandia ganó en la última jugada, pero no por casualidad o suerte. Primitivo o no, tiene fe en su estilo, con una defensa de granito y poderío en la estrategia. Dio el primer aviso con un zapatazo de Gudmundsson y tomó ventaja tras otro saque de banda al área que Bodvarsson atinó a empalmar entre estatuas. La grada, una marea de camisetas azules, sonrisas y cabelleras rubias, se confundía con el cielo y los ángeles.
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