VALENCIA

Año I, después de Caio

Hace justo un año, Sao Paulo anunció el fichaje de Rodrigo Caio por 12,5 millones. Este caso desencadenó los acontecimientos.

Año I, después de Caio
Alberto Iranzo

El anuncio. Eran sobre las siete de la tarde del 12 de junio de 2015. En ese momento, el valencianismo supo que se había fichado al mediocentro brasileño Rodrigo Caio por 12,5 millones. El valencianismo y Amadeo Salvo, presidente, y Rufete, manager general, que en esos instantes intentaba cerrar el fichaje de Imbula, un jugador que jugaba en la misma posición que Caio. En realidad todo el mundo se enteró en ese instante excepto Lim, Mendes y Nuno, que cocinaron el traspaso. El calentón de Salvo y Rufete con Nuno fue descomunal. Y en ese momento empezaron a entender que no sólo había una persona que mandaba más que ellos en la parcela deportiva. Había tres, al menos. El 26 de junio, Rodrigo Caio aterrizó en Valencia para pasar el reconocimiento médico. Y no lo pasó. Otra vuelta de tuerca más porque los médicos no vieron apta su rodilla y tampoco un especialista de Barcelona. El Valencia acabó desestimando su fichaje pero la mecha ya estaba encendida.

 

Adiós de Salvo y Rufete. El 30 de junio de 2015, as.com adelanta que Salvo había presentado su dimisión al dueño del club. Un día después, lo anunció en rueda de prensa. Rufete y cuatro directivos más también se marchaban del club, con lo que se gestaba un nuevo orden establecido en el Valencia. De entrada, Layhoon Chan se convertía en presidenta ejecutiva; y Nuno, con el inestimable apoyo del agente Jorge Mendes, asumía todo el poder en la confección de la plantilla. Así, durante el verano fueron llegando Aderlan Santos, Bakkali, Danilo y Santi Mina, todos representados por el representante portugués. Y después Abdennour y Ryan, también bajo el amparo de Mendes. La sensación de la calle es que Mendes tenía “todo el control deportivo” en el club.

Nuno, sentenciado. El 8 de agosto, el Valencia era presentado en Mestalla. Nuno fue abucheado por el estadio durante su paseíllo hacia un estrado donde le esperaban los jugadores. La afición había sentenciado al portugués y de poco valió que después el Valencia se clasificara para la Champions League al eliminar al Mónaco en la eliminatoria previa.

La era Neville. El 29 de noviembre, durante el partido contra el Sevilla, a algunas redacciones llegó la noticia de que Nuno iba a dimitir (ser destituido) tras el encuentro tras un mal inicio de Liga y estar casi eliminados de la Champions. Así fue y Lim tuvo que prescindir de la única persona con poder ejecutivo de la parcela deportiva. El vacío era total. Para colmo, eligió a su amigo Gary Neville, sin experiencia como primer técnico y sin saber una palabra de castellano, para ser el entrenador. En este instante Lim pensó en incorporar a un director deportivo.

Consejo. En el plano social, el Consejo, el 11 de diciembre aceptó las dimisiones de Salvo y Peris y este se quedaba por primera vez en su historia sin valencianos. En el mismo, se aprobó una ampliación de capital por la que Lim capitalizaría 100 millones de deuda por acciones.

Llega Pitarch. El 13 de enero, el Valencia ficha a un director deportivo: Jesús García Pitarch. Siete meses y un día después del ‘fichaje’ de Caio, Lim ya le había dado la vuelta al organigrama técnico como un calcetín. Pitarch en principio llega para tomar contacto de cara a la siguiente temporada pero los malos resultados le hacen tener que actuar rápido. Trae cedidos a Siqueira y Cheryshev y ficha como segundo entrenador a Pako Ayestarán. Después se ve obligado a prescindir de Neville y Ayestarán se queda de jefe. Para esta temporada ha vuelto a apostar por el vasco.