JAVIER DE JUAN

“El Real Madrid es un fantasma personal que escapa a la lógica”

Javier de Juan, atlético, se ha levantado de la cornada de Milán. En Las Estaciones de Juan juega en busca del movimiento perfecto.

“El Real Madrid es un fantasma personal que escapa a la lógica”
AStv
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—¿Cómo se le ha quedado el cuerpo y el alma tras la final de la Champions?

—Estoy aplastado, pero los del Atleti estamos acostumbrados a esto. Así que espero que volvamos a levantar la cabeza.

—Decía Rafael ‘El Gallo’ que lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible...

—Y también decía que había que ser torero hasta cagando. Creo que es necesario en estos momentos críticos poner la postura adecuada.

—Teniendo en cuenta sus antecedentes madridistas, diga algo bueno del Real Madrid.

—Suena a provocación, pero, a ver. Me alegro de que el Madrid sea tantas veces campeón de Europa, de que esté en Madrid este equipo y podamos disfrutar viendo a tantas estrellas.

—¿La filosofía del cholismo al final va a significar quedar siempre segundos?

—La filosofía del Cholismo es que hay que conseguir como sea esa Champions. Creo que el Atleti lo va a lograr. Necesito que el Atleti gane una. Llevo desde 1974 esperando. Aunque creo que un equipo no puede depender tanto de una sola persona. Y ya parece claro que el Atlético se ha instalado en el lugar que corresponde a los grandes equipos europeos.

—¿Qué responsabilidad tuvo el Cholo en la derrota de Milán?

—Creo que algo más se puedo hacer porque tuvimos la final en la mano. Tenía que haber sacado a Correa viendo al Madrid tan desecho físicamente. Y en los penaltis, ¡ese Oblak tan tieso! ¡Para algo tenemos al Mono Burgos! Todo un portero experto, el Mono sabe mucho y conoce cómo tiran los penaltis todos los jugadores de la Liga. Y en cuanto al Cholo….mmm, podríamos haber ganado ese partido. Al final cuenta el resultado y es verdad que el Atleti no hace un fútbol bonito, juega mucho mejor el Rayo de Paco. Pero esa construcción cholista estaba hecha para ganar. Esperaba que el Atleti saliera arrollando como hizo con el Barça.

—Suena extraño que un artista como usted premie el resultado frente a la estética.

—Lo que ocurre es que la estética del Atlético no es una estética plástica de juego. Pero es una estética de gestos, de conquistadores. Voy a ir con 13 tíos a conquistar Perú. ¡Viva Pizarro! Es una ética y estética del absurdo. Hay una belleza sagrada en determinados gestos. Es algo, también, que enlaza con el espíritu taurino. Una belleza abstracta. Y en el Calderón se disfruta todo. Yo he escuchado corear al estadio: ¡Julio Salinas bota de oro! Es grande.

—¿Cree que Simeone ha llegado a su límite en el Atlético?

—No sé, es posible. Da la sensación de que Simeone los tiene secuestrados en el vestuario y les corta dedos con la mirada. ¡Cómo lleva a esos muchachos! Es increíble. Yo no he visto a ningún equipo correr tanto y con tanta devoción durante tanto tiempo. Tienen un nivel de concentración sobrehumano. El fútbol italiano, que es nefasto, suspira por Simeone. El espíritu del clásico catenaccio está en los conceptos del Cholo y él lo sabe hacer como no lo ha sabido hacer ningún italiano. Aunque estoy convencido de que en ningún sitio le van a permitir hacer lo que hace en el Atleti, porque aquí es el amo. Debería seguir, pero no sé cuanto tiempo puede aguantar una persona con el mismo rollo.

—¿Al Atleti le sigue impresionando la sombra del Madrid?

—Hemos ganado al Bayern y al Barça que este año han sido dos equipos superiores al Madrid. Pero la derrota de Lisboa en ese minuto 93 pesa mucho. Todos estábamos viendo que del Madrid nunca te puedes fiar porque te la lía. Es un fantasma personal que no pertenece al campo de la lógica.

—Cabe la posibilidad de espantar los fantasmas cambiándose de equipo.

—¡Eso es imposible! Y que conste que yo lo he intentado, pero es inútil. Se puede cambiar de amante y esposa, podemos cambiar de religión, podemos cambiar de Dios, pero no de equipo. Antes hablabas de mis antecedentes madridistas y no es del todo cierto. A mi hijo le hice socio del Madrid y yo disfrutaba del abono. Eran épocas muy bajas del Atleti que coincidió con un Madrid glorioso, Roberto Carlos, Zidane, Figo, Ronaldo… daba placer verlos jugar. Había una media de cinco goles por partido, y no todos del Madrid. Este equipo jugaba con tanta furia al ataque que provocaba ese trajín en el marcador. Y yo me decía, ¿qué hago? Recuerdo un partido en el Calderón contra el Logroñés. Un hincha riojano se volvió hacia mi hermano y yo y nos dice: ¡Os vamos a meter cuatro! Y yo le iba a contestar y…me mordí la lengua, porque, efectivamente, nos podían meter cuatro.

—¿Y qué me dice de Zidane, ese aprendiz de brujo?

—Intento explicárselo a mis hijos, el camino de la vida lo traza el azar. Un instante, un milímetro, un maldito poste. Zidane fue un jugador mágico y se acaba de estrenar como entrenador, y es posible que logre ser un gran técnico gracias a ganar la Champions por ese maldito poste. Porque si llega a perder le echan del Madrid. Zidane será un buen entrenador porque va a tener a los mejores jugadores, sabe estar con ellos y parece buena persona.

—Tiene un temple poderoso.

—Sí, un gran equipo necesita un catalizador que provoque entusiasmo en el vestuario y que dirija el asunto con una sonrisa y muletazos suaves.

—Este año ha llegado a exponer en cuatro galerías de arte a la vez, ¿volvemos a ser reyes?

—Estamos en ello. Después de esos años locos de corruptos y constructores en que parecía que todo era posible hemos vuelto a la realidad. Y esta cruda realidad es que tenemos que trabajar infinitamente más que antes para que cunda lo mismo o menos. Ahora estoy haciendo cosas que nunca pensé que me iban a costar tanto trabajo. Todo va dando su fruto y parece que sí era verdad que había que trabajar mejor.

—¿Qué gesto del Atlético plasmaría en una de sus obras?

—Ahora estoy enredado en una aventura de imagen animada, audiovisual, y busco el movimiento perfecto. Ahora en Las Ventas se puede ver mi última obra en la que aparecen personas de la calle, hombres y mujeres, toreando de salón, dibujando los movimientos de las diversas suertes del toreo. Pues bien, en breve me voy a pasar al fútbol y veo a Simeone en una postura de ataque, con un hombro más bajo que el otro, con la cabeza ladeada a punto de lanzar un bocado, pero al mismo tiempo con los pies bien afianzados en el césped, firmes, con el compás abierto, igual que un torero.

—Busca el movimiento perfecto, ¿le sirve el gol de volea de Zidane de la Novena?

—Yo tengo grabadas en mi memoria artística escenas gloriosas, de la vida cotidiana, del cine, de los toros…Tengo grabada la mano de Curro Romero toreando en redondo en La Maestranza con una lentitud imposible, y lo estoy viendo ahora mismo. Pero entre todas las grandes impresiones que me ha dejado la vida, una muy grande es aquel gol de Zidane porque no das crédito a lo que estás viendo. Es un instante eterno, propio de alguien poseído. Para realizar ese movimiento fabuloso, esa volea tras una pedrada que le llegó del cielo, no pensó nada, sencillamente lo hizo. Eso trascenderá por los siglos de los siglos.

—¿Le ha sucedido eso a usted alguna vez en el momento de la creación?

—A mí me ocurre muy a menudo. Si pienso lo que hago, la mayoría de las veces me sale mal. Yo suelo pintar sobre telas muy grandes, estirando los brazos y casi nunca controlo los movimientos del pincel. Debe ser que tengo un don para dibujar, porque no lo controlo. Me sorprendo muchas veces a mi mismo exclamando: ¡Joder lo que me ha salido! Y la gente piensa que estoy gilipollas, pero yo soy el primero que alucina. Es muy fuerte, la mano sabe donde tiene que colocarse, ¡lo sabe! La mano sabe más que yo, y no lo entiendo.

—Sin embargo los artistas plásticos se han ocupado poco de los virtuosos del balón.

—Existe un prejuicio bobo. Muchos que van por ahí con la vitola de artistas e intelectuales han considerado que el fútbol es una banalidad insoportable y no tiene nada que ver con la cultura. Mi próximo proyecto, en mi búsqueda demencial de la captura del movimiento perfecto, va por el camino del fútbol. Llevo siete años desarrollando esta técnica, un software extraordinario que ha sorprendido al Ministerio de Industria y me ha prestado su apoyo.

—Extraño Ministerio el de Cultura. En España lo cultural parece siempre condenado al rincón más oscuro. ¿A qué cree que se debe?

—No es un problema de partidos ni de izquierdas y derechas. Hasta Podemos se está cargando la cultura, creen que es algo secundario y están convencidos de que un artista tiene que trabajar como el resto de la gente, y me hace mucha gracia que lo digan precisamente ellos. Piensan que la gente creadora se divierte mucho en su oficio y les resulta sospechoso.

—Ha pateado mucho mundo, ¿en qué ciudad se vive mejor?

—Después de tanto viaje he suprimido los países y lugares no asfaltados. Hay una tensión que no sé. Puedes ir unos días de turista, pero ¿vivir?, no. Sitios donde no ves mujeres, no quiero vivir en sitios donde no ves mujeres y no puedes hablar con ellas. Estuve un año en El Cairo y sólo hablaba con americanos. No quiero vivir en países donde la miseria pesa tanto que acabas perdiendo la sensibilidad. También he vivido en Finlandia, pero quita, quita. Hay seis meses de oscuridad y se emborrachan como locos. Y aunque tengo mis reparos con Madrid y con España, es el único sitio donde puedo estar. No hay salida. Es como el Atleti.

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—¿Cuál es su pintor favorito?

—Yo mismo.

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