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ESPANYOL | LA INTRAHISTORIA

El gol que cambió la historia del Espanyol cumple diez años

Coro evitó el descenso en el 91' de la última jornada. Lo rememora en AS: "Marqué, enloquecí y mi cara palideció. Lo celebramos, pero estábamos muertos de la tensión”.

El gol que cambió la historia del Espanyol cumple diez años
ENRIC FONTCUBERTA DIARIO AS

Hay tantas maneras de alcanzar la permanencia como temporadas. Y bien lo sabe el Espanyol, que cumplirá 23 cursos seguidos en Primera (y 81 en total). Las hay holgadas, que pasan desapercibidas porque el objetivo es más alto, algunas surrealistas como la actual —certificándola tras caer goleado en el Camp Nou— y auténticamente agónicas, épicas, dramáticas. Como la que sucedió hoy hace justo una década, el 13 de mayo de 2006 ante la Real Sociedad, y de la que directamente se puede asegurar que cambió la historia del club.

En plena construcción de Cornellà-El Prat, con el consiguiente endeudamiento progresivo —hasta el punto que ha desencadenado en la venta del club—, el Espanyol no podía permitirse un descenso. Quién sabe si hoy todavía existiría. Iniciaba la jornada a dos puntos del descenso, que marcaba el Alavés, con el ‘goal average’ a favor de los vascos. Así que, aunque los pericos dependían de sí mismos, el 1-0 de Bodipo para el Alavés, en el 78’ de su encuentro, a la misma hora, descendía a los pericos. Y ahí comienza la reconstrucción de los hechos para AS por parte, quién mejor que él, de su protagonista: Ferran Corominas.

“Antes del partido sabíamos que sería tenso, pero confiábamos en nuestras opciones. Pero iban pasando los minutos, no marcábamos... Y lo hizo el Alavés. Nos dimos cuenta porque la grada, que llevaba todo el rato animando, de repente enmudeció. El banquillo no nos quería decir nada, pero nos enteramos”, rememora el canterano. “Así que nos lanzamos a por el empate a la desesperada, pero la Real incluso tuvo un contraataque para hacer el 0-1, que desbarató Gorka”. Ya todo parecía perdido.

Pero entonces llegó la acción más crucial de la historia reciente del Espanyol. Coro la narra: “Jarque cuelga un balón desde nuestro campo, la peina Pandiani y toca un defensa. Yo controlo con la izquierda y remato con la derecha... No fue un gran gol pero fue gol, que es lo que necesitábamos”. Era el minuto 91 y se desató la locura: “Marqué, enloquecí y salí corriendo. Tiré una silla... Mi cara palideció. Cuando ahora veo las imágenes, pienso que menuda pinta tenía”, bromea. Y remata, como aquel día: “Medio equipo lloraba. Lo celebramos, pero estábamos muertos de la tensión”. E hicieron historia. O, mejor, la cambiaron.