Una salvación y cinco calvarios
La mejor noticia del derbi fue la salvación perica, un consuelo a tanta desgracia en un año para olvidar por lo ocurrido en el césped”.


Final del cuento. La mejor noticia del derbi fue la salvación del Espanyol, un consuelo a tanta desgracia en un año para olvidar por lo ocurrido en el césped. Y la forma de lograrlo ha sido coherente con el transcurso de la temporada: el equipo perico no selló la permanencia ganando ese punto que le hacía falta, sino por deméritos de los rivales, que no hicieron los deberes. Galca, además, entierra así la oportunidad de acabar undécimo, por lo que ya no cumplirá el objetivo marcado en el contrato para renovar, cláusula que no se iba a ejecutar porque el técnico rumano será historia una vez finalice la gira blanquiazul por Bolivia.
Derbi insulso. No de Bolivia, pero sí de Ecuador, Argentina, Paraguay o Uruguay fueron los protagonistas del derbi. Hernán Pérez puso la adrenalina y estuvo excesivo de coraje, con algunas entradas a destiempo y poca aportación ofensiva. Más preocupado de defender que de atacar, solamente Caicedo representó un peligro para el Barça, que no fue aquel equipo timorato de jornadas atrás, sino una carrocería fiable para desgracia perica. Messi abrió la puerta y Luis Suárez se sumó ganándole la partida en esta ocasión a Pau López, que no tuvo el día.
Tortura en la meta. Silbado en todo momento, centro de las críticas de los aficionados del Camp Nou —que esta vez sí se mostraron más sonoros que de costumbre—, Pau ya es junto con Biurrun el portero más goleado de la historia perica en una sola temporada. El vasco recibió 60 goles en la campaña 1991-92, mientras que el gerundense acumula los mismos. El Espanyol ya lleva 72 goles recibidos y está a uno solo de sellar su peor temporada en la máxima categoría. Sin duda, que este año es una auténtico máster para Pau, relegado a la suplencia, criticado y foco mediático en los derbis. Una vida congregada en apenas una temporada.
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Sin Tamudazo. Lo cierto es que los cinco goles del Barcelona fueron cinco martirios para el equipo perico. Cada cual más doloroso. El primero enterraba las opciones de adelantarse, el segundo mataba el partido, el tercero —clara falta de Luis Suárez— fue la confirmación de que aquello iba para goleada, el cuarto fue el más doloroso por el error de Pau y el quinto ponía fin al peor derbi de los cuatro jugados este curso. No hubo atisbo de Tamudazo, ni momentos de zozobra, la victoria azulgrana quedó bastante clara desde el primer minuto.
Tarde ‘vintage’. En una tarde vintage, de transistores, con toda la jornada a las 17:00, el Espanyol no pudo ponerle emoción a la Liga ni tampoco padeció por llegar a la última jornada jugándose las habichuelas. Un día de pasión y sueños que acabó convirtiéndose en un día insulso, acorde con la travesía por el desierto que ha recorrido el Espanyol desde aquel Tamudazo. Han transcurrido nueve años y ahora los tiempos parece que serán mejores. No puede haber mejor cierre al tedio que un Espanyol-Eibar sin nada en juego en la última jornada. Ojalá ya no se repitan más partidos así en los próximos años.



