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-

FINALIZADO
Zwolle Zwolle ZWO

6

Waalwijk Waalwijk WAA

2

Adán revive al Barça

  • 1ª Parte
  • 15'
  • 30'
  • 2ª Parte
  • 60'
  • 75'
  • 90'
Betis

20' Bruno González

27' Westermann

34' Westermann

33' Petros

54' Sale Joaquín entra Musonda

66' Dani Ceballos

68' Sale Dani Ceballos entra Portillo

78' Sale Rubén Castro entra Van Wolfswinkel

Barcelona

22' Piqué

22' Messi

49' Rakitic

45' Alves

73' Sale Alves entra Sergi Roberto

80' Luis Suárez

85' Sale Rakitic entra Arda

87' Sale Bravo entra ter Stegen

BETIS 0 - BARCELONA 2

Adán revive al Barça

Westermann fue expulsado en el 35' cuando iban 0-0. En la segunda mitad Rakitic, tras un fallo entre la defensa y el portero, y Suárez solucionaron la papeleta.

El guionista del fútbol es el más cruel del mundo y Adán lo pudo comprobar en el Villamarín, cuando un error clamoroso del ex portero del Real Madrid, que durante la semana había manifestado su interés en ganar “para joderle la Liga al Barcelona”, revivió a un Barça muerto que veía como la Liga se le escapaba en el Villamarín. Ese tremendo fallo que originó el gol de Rakitic permitió al equipo blaugrana revivir, respirar y sacar la cabeza del pozo para acabar ganado el partido por 0-2 y seguir dependiendo de él mismo para ganar la Liga en las próximas dos jornadas.

La puesta en escena del equipo blaugrana en Sevilla fue deprimente e impropia de un equipo que se estaba jugando la Liga y que salía al campo tercero en la tabla. Compareció el Barça de nuevo a cámara lenta, tal y como hizo en el Calderón en la vuelta de los cuartos de final de la Champions o la semana pasada ante el Sporting. Nadie diría que los de Luis Enrique se jugaban la Liga ante el Betis, pues desperdiciaron unos minutos que luego podían echar de menos. La cuestión está en saber si este inicio del Barcelona al trote cochinero se debía a una intención de asegurar desde el principio el partido, asentarse en el campo, evitar errores y así no tener que volver a remar contra corriente o es que, simple y llanamente el equipo no daba para más mental y físicamente. Desde fuera, dio la impresión de la segunda opción.

Y a pesar de jugar a tres por hora y con toda la seguridad del mundo, tuvo el Barcelona un susto de aúpa cuando Rakitic perdió una pelota que posibilitó un contragolpe que acabó con un remate de Rubén Castro. El césped, más seco que la mojama y más lento que las piernas de los blaugrana, esta vez fue el aliado de los visitantes. Con un campo en condiciones, el Betis podría haber culminado esa contra. Igual en esa ocasión lamentaron no haberlo regado.

Como el partido era un peñazo de padre y muy señor mío, apareció en el césped Mateu Lahoz solícito para que las crónicas tuvieran algo que explicar. En un partido en el que no hubo más malas artes que los constantes fingimientos y patadas por detrás de Dani Ceballos, el colegiado empezó a repartir tarjetas a diestro y siniestro. Seguramente, las dos más justas (visto como había bajado el listón) se las llevó Westermann, que primero la vio por agarrar a Messi y poco después por zancadillear a Rakitic cuando encaraba la portería rival. El Betis se quedaba con diez en el minuto 34, pero el Barça seguía sin reaccionar ni poner una marcha más a un partido al que ya únicamente le quedaban 45 minutos para remediar el hundimiento en la Liga de los barcelonistas.

No pareció el Barça salir en la segunda mitad mucho mejor que en la primera, pero fue entonces cuando la jugada desgraciada entre Adán y Pezzella disipó los negros nubarrones que amenazaban al equipo culé. Tras el gol de Rakitic, el Barça se hizo con el control absoluto del partido. Le siguió faltando colmillo y ambición, pero el escenario se trasladó casi exclusivamente a la mitad de campo bético, que a medida que pasaban los minutos empezó a perder consistencia defensiva.

Adán evitó el segundo tanto barcelonista en un gran mano a mano ante Suárez, que anteriormente ya había fallado otra oportunidad, pero el uruguayo no es de los que falla tres veces. Un genial pase al espacio de Messi fue aprovechado por Luis para sentenciar el encuentro que permite al Barça seguir dependiendo de si mismo y que el guionista de la Liga vaya preparando un nuevo capítulo para un final apasionante.

 

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