SHAKHTAR-SEVILLA

Palop: "Yo lo que pretendía era estorbar, no rematar"

"Ojala hubiera una final española. Pero el Sevilla tiene algo que le hace estar por encima del resto de semifinalistas: experiencia", dice el exportero del Sevilla.

¿Qué le viene a la cabeza cuando escucha Shakhtar Donetsk?

¿A la cabeza? Un balón, un remate y un gol (Ríe). Nunca olvidaré ese partido. Último minuto o hacíamos un gol o caíamos eliminados, córner a favor… y allá que voy.

¿Lo de subir a rematar fue algo improvisado o a instancias del entrenador?

Pues fue fruto de la desesperación. El partido se acababa y yo en mi portería no podía hacer ya nada. Empecé a correr hacia el centro del campo sin saber muy bien dónde iba. Miré hacia Juande Ramos y él me dijo que sí, que fuera a rematar. Recuerdo que miré el reloj y creía que ni tan siquiera nos daría tiempo de sacar el córner. Pero sí. Lo sacó Dani Alves y…

Espere, espere. No termine la frase. Usted llega al área, ¿y qué hace?

Yo lo que pretendía no era rematar. Simplemente quería estorbar a los defensas, confundirles. Nadie se molestó en marcarme y de repente veo que el balón viene hacia mí. En ese instante pensé: ‘Ahora es cuando viene un defensa y me envía a tres metros en el salto’. Dí un paso hacia atrás para coger impulso, salté, nadie me molestó, giré el cuello y gol. Golazo. El remate fue impecable, de goleador nato.

¿Qué sintió?

Pues algo que nunca había sentido. He parado penaltis, he hecho paradas buenas… pero hacer un gol, ver como el balón entra al fondo de la red… es algo diferente a todo en el fútbol. Es emoción y locura. El gol lo es todo.

¿Qué ha visto más veces: los tres penaltis que detuvo en la final o su gol en Ucrania?

El gol. Muchas más veces. Y más ahora que están las redes sociales. Desde Sevilla cada 15 de marzo me recuerdan por Twitter ese gol.

¿Le dio tiempo en pensar en alguien para dedicárselo?

Pues mira. Hay una anécdota. Yo me fui a Ucrania estando mi hijo pequeño ingresado. Tenía una neumonía. Yo viajé preocupado, lógicamente. El día de antes, en el entrene, Juande se acercó y me preguntó por mi hijo. Y me dijo: haz un partidazo y dedícaselo. Cuando terminó el partido, en el vestuario, me dijo: “¿Le habrás dedicado el golazo, no?”.

¿Cuál es la anécdota más extraña que le ha sucedido por aquel gol?

En mi último año como profesional, me enfrenté contra el Shakhtar con el Bayer Leverkusen. Durante el calentamiento, noté una palmada por la espalda. Era Lucescu (entrenador entonces y también ahora del conjunto ucraniano), que me susurró en castellano: “Tú, fuiste tú el que nos hizo un gol”.

¿Qué tiene el Sevilla con la Copa de la UEFA/Europa League?

Un idilio precioso. Hay sintonía y sentimiento. Yo diría que es una competición hecha a medida del Sevilla. En ella se desenvuelve muy bien. Sabe jugar los tiempos, compite como pocos. Se quieren mutuamente.

¿Le ve favorito?

Le veo con opciones de ser campeón, sí. Pero en Europa hay que respetar a cualquier rival. Ojala hubiera una final española, porque al Villarreal le deseo también lo mejor. Pero el Sevilla tiene algo que le hace estar por encima del resto de semifinalistas: experiencia.

¿Se ve usted levantando una como entrenador?

Bueno, bueno. Eso son palabras mayores. Digamos que me estoy preparando para poder algún día pelear por ganar títulos. Llevo un año y cuatro meses como entrenador, estoy en el Alcoyano. La Segunda B te obliga a solucionar problemas que como profesional ni valoras o ni sabes que existen.

¿Qué hay de su etapa en el Sevilla en el Palop entrenador?

Como persona soy el mismo, antes bajo palos, ahora en el banquillo. ¿Qué me dio el Sevilla? Ambición.