OVIEDO 2 - VALLADOLID 4

Villar y el Valladolid toman el Carlos Tartiere

Un triplete de Juan Villar y otro tanto de Roger frenaron las aspiraciones del conjunto astuariano. Kone marcó los dos del Oviedo.

Villar y el Valladolid toman el Carlos Tartiere
PACO PAREDES Y ELOY ALONSO

Los pucelanos se imponen al Oviedo con una valiente propuesta. Había anunciado Portugal en la previa que la clave estaba en el balón, en ser protagonista. No se trataba de una pose. El Valladolid salió al Tartiere a por el partido y se lo llevó con una demostración de profundidad y efectividad. A cada respuesta del Oviedo le siguió un zarpazo pucelano.

Dio la impresión de que el equipo de Portugal se ha liberado de los miedos justo cuando muchos les habían eliminado de la quiniela de favoritos. Con dos delanteros puros y las líneas adelantadas se propuso el Valladolid asustar al Tartiere. Lo consiguió. Tras los primeros amagos por ambos lados, el Valladolid dio primero. Roger filtró un pase desde la frontal y Juan Villar definió con sencillez. Contestó a los seis minutos el Oviedo que, independientemente de su juego, tiene pólvora arriba. Valle la puso en el área y apareció Koné para marcar.

Pero el Valladolid siguió a lo suyo, buscando rendijas en las que colarse. Encontró una a los 22 minutos. Centró preciso Tiba y Juan Villar cruzó de cabeza. El Oviedo intentó recuperarse del golpe en torno al balón pero el juego no fluía de forma natural. En plena crisis de autoestima llegó el tercer zarpazo. Villar vio el desmarque de Rober y le lanzó en largo. El delantero, potencia pura, cruzó lejos del alcance de Esteban: 1-3. La primera parte trepidante finalizó cerca del área de Kepa, en un intento azul por recuperar el terreno perdido.

El paso por los vestuarios no sirvió para aclarar las ideas azules. El Valladolid, en cambio, siguió con las cosas claras. Y más las tuvo a los 56 minutos cuando Mojica centró al área y Villar cerró su triplete con un sutil toque que batió a Miño, que había sustituido a un lesionado Esteban. Los 1.500 pucelanos en la grada estallaron.

El Oviedo pareció noqueado aunque un golpe aislado podría levantarle. Koné controló un pase de Peña y voleó a la red: 2-4. Y el Tartiere despertó ante la posibilidad de una remontada herioca. Lo intentaron los azules hasta el final, ya con Linares en el campo, pero el Valladolid supo defender con orden y evitar sorpresas para Kepa.