Iago Aspas pesca en río revuelto y acuesta al Celta en Europa
El delantero marcó el único gol del partido en el minuto 15 y dio una victoria que elimina a la Real de la pelea por la Europa League. Vela, que fue suplente, jugó 35 minutos.


Se nota que la cuenta atrás de la Liga ya ha empezado. Los equipos hacen sus números y el resultado pasa a ser una obsesión que deja el juego en un segundo plano. Quizás por ello ayer el Celta fue infiel a su estilo. Quizás fuera ese el motivo de que la Real estuviera tan agarrotada, sin ideas. La presión por el objetivo empieza a pesar, las piernas y la cabeza se sienten obligadas a no errar. Y es en esos casos cuando más se suele fallar. Salvo que te llames Iago Aspas. El moañés siempre aparece en los momentos decisivos.
Seguro que a Eusebio no le sorprendió lo más mínimo su acción de malabarista. El entrenador de la Real fue su descubridor. Le hizo debutar en el día más crítico de la historia reciente del Celta y respondió como si fuera el más veterano. Ayer volvió a pescar tres puntos de oro. Se trataba de la primera final por Europa, sobre todo para la Real, y Aspas se encargó de fulminar de un plumazo todas las opciones donostiarras. Nolito vio su desmarque y le puso el balón en el único sitio posible. Del resto se encargó Iago. Dos toques, control y vaselina. Al más puro estilo Romario. Una genialidad.
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Vela, capitán. El indulto a Vela no fue finalmente total. Empezó el duelo en el banquillo, pero Eusebio echó mano de él nada más empezar la segunda parte y acabó portando el brazalete de capitán. Toda una paradoja. De apartado a abanderado en sólo unos días.
Con su entrada en el campo, la Real ganó algo de frescura en los metros finales. Por su costado llegaron las pocas ocasiones realistas. Fueron más aproximaciones que amenazas. Sergio apenas pasó apuros. Si acaso, ya en el tramo final para despejar dos tiros de Illarra. El Celta ya roza con los dedos su vuelta a Europa. A la Real sólo le queda el consuelo de las matemáticas.



