BARCELONA

La UEFA no sancionará a Piqué por forzar la tarjeta amarilla

No hay "base real" para adeministrar el castigo según admitieron a AS fuentes de la UEFA. La entrada podría haber sido igual sin que Piqué hubiera estado al borde de la sanción.

La UEFA no sancionará a Piqué por forzar la tarjeta amarilla

Salvo vuelco inesperado, la UEFA no castigará a Gerard Piqué por forzar la amarilla que vio en el Emirates y que le impedirá jugar la vuelta de octavos de final ante el Arsenal en el Camp Nou. El central, después de una conversación con Luis Enrique minutos antes y ya con 0-2 en el marcador, arriesgó en exceso en una acción con Danny Welbeck, al que derribó junto a la banda cuando el delantero del Arsenal, de amplia zancada, se marchaba hacia Ter Stegen.

Desde que Çakir señaló el final del partido, se especuló con la posibilidad de que la UEFA sancionase al defensa con algún partido más por forzar la cartulina de manera deliberada. El artículo 15 de sus estatutos de disciplina especifica que se debe sancionar "toda conducta antideportiva". El de Piqué podría ser el caso, pero no hay "base real" según admitieron a AS fuentes de la UEFA. La entrada podría haber sido igual sin que Piqué hubiera estado al borde de la sanción.

Para que el azulgrana viese aumentada la sanción, la acción debería haber quedado escrita en el acta del colegiado turco Cuneyt Çakir. Una segunda opción es que el delegado de la UEFA (en las gradas del Emirates estaba el danés Jim Hansen, veterano miembro de la Comisión de Disciplina) lo hubiese escrito en su informe final. Sin embargo, es del todo improbable que lo hiciese. "No hay motivos para que lo hiciese", aseguraron a este periódico las mismas fuentes del máximo órgano del fútbol europeo ayer por la mañana. La misma sensación tienen en el Barça. En las oficinas del Camp Nou creen que no se ampliará el castigo para el jugador.

Existe algún precedente que podría generar cierta inquietud en el Barça. El levantinista Ballesteros forzó la tarjeta en un Levante-Helsinborgs en la 2012-13 y se perdió el siguiente partido, ante el Hannover y, además, la UEFA le suspondió con otro más, que no era recurrible, y no pudo jugar ante el Olympiacos. A diferencia del caso de Piqué, en este caso la conducta fue deliberada, no acción del juego. Piqué habló con Luis Enrique momentos antes de la acción, pero es imposible demostrar que forzar la tarjeta fuese el asunto de conversación. El defensa, que se fue con cara seria del Emirates, no hizo declaraciones. El técnico tiró balones fuera en la sala de prensa. A la espera de la decisión final de la UEFA, da la sensación de que Piqué hizo un trabajo limpio.