VALENCIA 2 - RAYO VALLECANO 2

Alcácer deja al Rayo sin la victoria que merecía

Jozabed y Llorente adelantaron por dos veces a los de Jémez. Golazo de Negredo desde el centro del campo. Hubo un gol anulado a Alcácer. <ul> <li> - Sigue el partido de la J27 Liga BBVA 2016 entre <a title="Rayo - Barcelona" href="http://futbol.as.com/futbol/2016/03/03/primera/1457004109_668862.html">Rayo - Barcelona</a> </li> </ul>

Alc&aacute;cer rescat&oacute; al Valencia
Conrado Valle
Delegado en la Comunitat Valenciana
Delegado en la Comunitat Valenciana de Diario AS, al que llegó en 2010 para seguir y contar la actualidad del Valencia CF, al que sigue como periodista desde 1998. Pero le leerás artículos de cualquier club valenciano y de múltiples disciplinas deportivas.
Actualizado a

El Rayo Vallecano mereció la victoria de tal manera que Mestalla apenas protestó en el 85' un gol anulado a Paco Alcácer por fuera de juego que no era. El problema para los de Jémez es que no se dieron por aludidos. Siguieron a la suya de querer ir a por un tercer gol que con 1-2 de nada más les servía y, sin embargo, lo que consiguieron fue que un Valencia inoperante y ramplón de principio a fin le birlase dos puntos en un contragolpe de nuevo por obra de Alcácer, quien tocó tres balones y dos fueron al fondo de la red.

El Rayo tiene una personalidad que la mantiene hasta en puestos de descenso. Esa es su virtud y su defecto a la vez. En Mestalla salió a hacer lo que peor se le da al Valencia este año: jugar al fútbol. Los de Paco Jémez pusieron el criterio, el orden y las ocasiones. El Rayo fue amo del centro del campo y picaro en ataque. Trashorras y Jozabed hacían lo que querían. Ellos y el resto de compañeros les advirtieron a los de Neville que quizás de aquí a final de curso van a tener que mirar más hacia abajo que hacia arriba en la clasificación.

Miku avisó a los cuatro minutos de las intenciones del Rayo. Su disparo al larguero llegó sin que el Valencia se hubiese aún dado cuenta de que el partido había comenzado. En verdad tardó en percatarse. Ni tan siquiera el gol de Jozabed a los 15 minutos alteró el panorama. El Rayo seguía sólido en su planteamiento y el Valencia no daba tres pases seguidos. Y de pisar área por parte de los locales ni hablamos. Su primer disparo llegó en el 39 por obra de Rodrigo y ni tan siquiera llegó a portería. Lo repelió antes Santi Mina. Sin querer, claro. Pero a perro flaco todo son pulgas. Mestalla, lógicamente, se impacientaba. El efecto Neville calmó los ánimos, aunque no hay desororante que aguante ocho jornadas sin ganar como llevaba el Valencia. Nueve con la de ayer (igualando la peor racha del Valencia de Koeman).

Apenas cambió el panorama tras el descanso. El Rayo seguía a lo suyo y el Valencia, para su desgracia, también. Pero el fútbol vive de momentos y el del minuto 54 fue de esos que alteran un partido. Porque de un posible 0-2 en un triple ocasión que descarató Mat Ryan tras disparos de Trashorras, Miku y Pablo Hernández se pasó en la siguiente acción a un 1-1 que se sacó Álvaro Negredo de la nada. Nadie en Mestalla veía que había un gol donde él lo hizo. Un pelotazo largo que peleó con Ze Castro y Quini lo transformó Negredo en cuanto el balón pisó suelo en un disparo envenenado desde el círculo central. Golazo.

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El empate parecía que podía alterar el guión que tenía desde el pitido inicial el encuentro. Gary Neville buscó la velocidad de Piatti y el olfato de Alcácer para lograr su primera victoria en Liga como entrenador. Pero lo que se encontró fue una vuelta a la realidad de este Valencia. Un error en cadena en la defensa de un córner lo aprovechó Llorente para hacer el 1-2. Mestalla ni tan siquiera perdió el tiempo en recriminárselo a los suyos. Ni pitos ni arengas. Indiferencia.

El Rayo tenía al Valencia tocado y hundido. Solo la calidad individual de los blanquinegros hacía pensar que al menos un punto pudiera quedarse en casa. Pero ni Parejo ni André Gomes estuvieron en toda la mañana y el Rayo parecía tener el encuentro controlado. Y lo tenía, la verdad. Pero claro, cuando un defensa lleva 65 minutos peleándose con Negredo y de repente le sale Alcácer freco y aclamado por el público... pues puede pasar lo que pasó.

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