El Levante quiere meter el dedo esta tarde en la llaga olívica
El Levante llega a Balaídos como colista (18:15 C+ Liga), pero con el impulso de la última victoria lograda ante el Rayo. El Celta ya acumula tres derrotas consecutivas en Liga.


El Levante llega a Balaídos como colista, pero con el impulso de la última victoria lograda ante un rival directo como el Rayo. Ese triunfo no le sirvió a los de Rubi para abandonar el farolillo rojo, pero sí les supuso una inyección de oxígeno. Ahora tienen en Vigo la oportunidad de confirmar su resurrección ante un rival en horas bajas. El Celta suma tres derrotas consecutivas y tiene la cabeza más pendiente de evitar la fuga de más cerebros, como Nolito, y de la Copa, en cuatro días se miden al Atlético, que de la competición liguera. El equipo que enamoró en la primera parte del campeonato ha perdido frescura, magia y, sobre todo, gol. Acumulan 315 minutos sin ver puerta, algo que curiosamente ha coincidido con la ausencia de Nolito por lesión. Es el momento de Orellana y Aspas. Los otros dos líderes del equipo están obligados a reflotar al Celta y evitar que se vuelva a echar de menos al sanluqueño.
Variantes. Poco amigo de las rotaciones, Berizzo no reservará balas para los cuartos de Copa. Otra derrota provocaría la aparición de la palabra crisis en los titulares. Medita eso sí, un cambio de sistema en busca del desaparecido gol. El argentino podría jugar por primera vez con dos puntas, Aspas y Guidetti.
Los granotas, por su parte, llegan a Vigo con un porrón de bajas. Rubi no podrá contar con los lesionados Víctor Casadesús, Juanfran y José Mari, así como el sancionado Verza. El colista se aferra a la anarquía de Deyverson y la ilusión de Cuero para salir del pozo. Puntuar en Vigo sería reforzar la moral de un equipo que parecía desahuciado. Los valencianos intentarán meter el dedo en la llaga celeste. Los vigueses buscan una tirita.
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Preocupa el estado del césped
En Vigo preocupa considerablemente el estado del césped. La hierba de Balaídos lleva varios meses en malas condiciones, pero las fuertes lluvias de los últimos días y la acumulación de tres partidos en una semana pueden provocar que el terreno de juego esté esta tarde todavía en peores condiciones que habitualmente. Los jugadores y el cuerpo técnico del Celta se quejan de que el césped está “pesado, irregular y que se rompe muy rápido”. Estas condiciones afectan de forma notable al estilo de juego del cuadro local, que busca circular el balón con enorme rapidez. Balaídos puede ser el gran enemigo céltico.



