Ser colíder es el premio
El Atlético de Madrid se jugará el gran premio del coliderato en el partido de esta tarde (18:15 C+ Liga) ante el Athletic... Y Raúl García. El enrachado Aduriz, otra amenaza.


El partido subió de nivel ayer, a las 17:53 horas. Si este Atlético-Athletic antes ya era importante, ahora es más que un partido: el Barça empató con el Depor (2-2) y, si hoy los rojiblancos de casa ganan, el premio es un primero. Literal: el Atlético puede ser colíder, empatado a puntos con el SúperBarça de Messi, Suárez y Neymar, a lo tapado, marcando poco y encajando apenas nada, pasito a pasito o, mejor, partido a partido, como en 2013. No en vano ese sigue siendo el lema.
Simeone es así. Lo que funciona mejor no tocarlo demasiado. Ese espíritu aplicará el técnico también hoy sobre el césped. El once que medita no es muy diferente a ese que en Lisboa logró ser primero de grupo en la Champions. Volvería Giménez por Savic y se mantendría Vietto (que en Da Luz se abrió hueco en la lucha por el 9: marcó, asistió y jugó su mejor partido con la rojiblanca).
Enfrente estará el Athletic. Y Aduriz, que lleva ya diez goles en Liga. A Valverde no le achica el Calderón y pretende jugarle de tú a tú a Simeone para intentar (de nuevo) el asalto a Europa: ya falló en Granada (perdió) y ante el Málaga (empató). Su receta son dos nombres: Mikel Rico (en la banda derecha para intentar frenar a un Filipe que, por cierto, recuerda también ya bastante a 2013) y Raúl García. Sí. Rulo, que hoy jugará su segundo partido esta temporada en el Calderón y nada tendrá que ver con el primero, aquel Atlético-Las Palmas de la 1ª jornada. Entonces jugó 9’. Hoy es rival en casa. Y raro será un rato para todos. Algo así como volver a ver a ese ex cuya huella nunca se irá del todo.
Rival en casa. Será raro para la grada, el banquillo, los jugadores y el propio Raúl. Él no quería pero debía si quería sumar, jugar, ser fijo y no esporádico. Y Simeone no quería pero entendía. Y la plantilla no quería pero aceptó. Y así fue como Rulo, símbolo del cholismo, de garra, entrega y morir en el campo, ahora viste otra rojiblanca. Y fue difícil tras ocho años. Y lloró, vaya si lloró (e hizo llorar), al decir adiós. Pero tres meses después todo (y todos) sonríen: Raúl García es imprescindible en un Athletic al que mejora una barbaridad y el Atlético, aunque le echó de menos, aprendió a vivir sin él. Y tampoco le va mal: en el bombo 1 del sorteo de octavos de la Champions y segundo en Liga, con el liderato a una victoria. Esa que hoy deberá intentar contra aquel al que Gabi y Koke dedicaron sus goles en Sevilla, contra su 8, ese que ahora lleva el 22 a la espalda y durante 90’ dejará de ser hermano para convertirse en un rival a superar para alcanzar al Barça, y la cima.
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Hace tres días quedaban dos mil entradas. Ayer apenas ya ninguna. Por eso hoy, quizá, el Atlético pueda volver a colgar en su taquillas ese cartel de “No hay billetes”. Sería la quinta vez que lo hace en la Liga. Y es curioso porque el del Athletic será el octavo partido que los del Cholo Simeone juegan en casa. El buen momento del equipo, el rival y la hora animan a la afición, que ya llenó el estadio rojiblanco en el Atlético-Barça (3ª jornada), el Atlético-Madrid (7ª jornada), el Atlético-Valencia (9ª jornada) y el Atlético-Sporting (11ª jornada).



